La familia del capitán Jhon Ánderson Palacio Ubaque, piloto que murió en el accidente aéreo del helicóptero Black Hawk este martes en Antioquia, dejó ver todo su dolor y repudio por la muerte de su hijo, por lo que solicitaron una investigación que establezca la veracidad de los sucedido.
La familia, oriunda de Acacías Meta, está reunida en la casa de los padres del oficial, desde donde se coordinan todas las acciones para recibir los despojos mortales del uniformado. "Es muy duro, darle una noticias de esas a uno", dijo Luis Palacio, padre del Capitán.
El padre del uniformado aseguró que jamás se imaginó que su héroe fuera a morir de esa manera, no obstante, sabían del riesgo que se corre en este tipo de trabajo. "No sé que vamos a hacer sin mi muchacho, es muy duro para uno como padre, para la mamá, para sus hermanas, su esposa, que difícil este momento", recalcó.
Según cuenta su familia, el capitán Palacio siempre soñó con ser un oficial de alta graduación y con servirle a la patria como oficial de la policía nacional. “Desde joven dijo que quería ser un policía... que la carrera era ser policía y apenas salió de bachiller se fue para la escuela General Santander a los 17 años", comentó.
El joven oficial tuvo un ascenso rápido dentro de la policía, gracias a su entrega y compromiso con la institución. Fue el primero de su curso y fue objeto de varias condecoraciones por su excelencia.
"Él era instructor de Black Hawk y entonces lo que le ha costeado la escuela ha sido mucha plata para estar en el sitio que estaba, en su puesto", recordó el padre del uniformado.
Y aunque el dolor de padre lo invade cada segundo, don Luis Palacios asegura estar orgulloso por lo logrado en los 33 años de su hijo, 16 de los cuales se los entregó a la Policía Nacional. "Hay que darle gracias a Dios por el tiempo que le permitió colaborarle a ellos a trabajar, y a nosotros por el tiempo que nos acompañó”, dijo.
Finalmente, el mensaje para este héroe de la familia Palacio Ubaque es uno solo: "Que esté tranquilo por nosotros, porque ya lo perdimos y ya no tenemos como recuperarlo".
La comunidad acacireña espera el traslado de los despojos mortales del oficial a esta ciudad, para acompañarlo hasta su última morada.
