El inminente espaldarazo que recibirá al caer la tarde de este jueves en Washington el presidente Juan Manuel Santos de su homólogo Barack Obama para acompañarlo en el posconflicto, será uno de los dos pasos fundamentales que se deberá dar para tener esa ayuda, la cual hasta ahora se llamó Plan Colombia.
De acuerdo con el embajador estadounidense en Colombia, Kevin Whitaker, “nosotros (gobierno) proponemos y el Congreso dispone”, y señaló que confía en que el programa de asistencia siga siendo una decisión bipartidista como ha sido hasta ahora.
Aclaró que por esa situación aún es imposible decir si el aporte económico de su país podrá ser mayor al que se da en la actualidad, que para el año 2016 se acercó a los 300 millones de dólares al año. Estados Unidos en los 15 años del Plan Colombia le dio a los gobiernos de los presidentes Andrés Pastrana, Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos 10 mil millones de dólares.
Whitaker de la misma forma sostuvo que no se debe esperar a que se de esa aprobación del Congreso para que Estados Unidos apoye las acciones del posconflicto, antes por el contrario consideró que ya se viene haciendo en varias líneas, “ya estamos apoyando programas del posconflicto”.
Por ejemplo explicó que con la Usaid –la agencia de asistencia social de su gobierno- ya se apoya temas como la reinserción de los excombatientes, desarrollo rural, programas de respeto a los derechos humanos. “Nuestro plan es ampliar esas actividades en todo el proceso del posconflicto”, sostuvo.
Dos frentes más son el apoyo al Ejército y la Policía, “la seguridad es esencial para el posconflicto, por eso debemos seguir ayudando a las fuerzas militares”. El otro frente es ayudar a combatir el crimen organizado y el narcotráfico, “estamos trabajando de la mano con Colombia en su nueva estrategia de lucha contra el narcotráfico”.
El cuarto lineamiento de la asistencia estadounidense, según el embajador Whitaker, será el tema del desminado. El objetivo es que a cinco años Colombia sea un país libre de la afección de las minas antipersonal, es decir que si bien no se hayan podido quitar, al menos si tenerlas identificadas para frenar su alto impacto en la población.
Finalmente, el embajador Whitaker declaró que por el momento su país no le quitará el rótulo de terroristas a las FARC, pero que si realmente entregan las armas, “eso vale para reconsiderarlo”.
