Hacia la zona continental serán orientados los operativos de búsqueda para hallar a Carlos Jiménez y Érika Díaz, buzos perdidos hace diez días en inmediaciones de la Isla Malpelo, Océano Pacífico.
El anuncio del cambio en operaciones de rescate fue hecho por la Fuerza Naval del Pacífico, la cual indicó que el área estimada para la búsqueda de los buzos es de unos 100 kilómetros de largo por unos 40 de ancho, en dirección a Tumaco.
“Seguimos en el área con dos buques haciendo los patrullajes establecidos. Los simuladores establecen un área estimada, eso se va actualizando día a día y en este momento el área de incertidumbre (zona de búsqueda) se está corriendo un poco más hacia el continente”, explicó el Contralmirante Pablo Guevara, comandante de la Fuerza Naval Pacífico.
Aunque las operaciones marítimas son permanentes, aún no se han hallado pistas que conduzcan al rescate de los buzos desaparecidos.
“Ya ha pasado un tiempo considerable, pero nosotros no perdemos la esperanza de encontrarlos en la condición que sea, ese es nuestro empeño y objetivo”, dijo.
Por ahora, solo se realiza la búsqueda a través de operaciones marítimas, ya que la Fuerza Aérea suspendió los sobrevuelos en las aguas del Pacífico.
“Las operaciones aéreas quedan suspendidas. En caso de un requerimiento puntual la Fuerza Aérea puede ir, pero los patrullajes diarios, como se venían haciendo, quedan suspendidos” acotó el contralmirante Guevara.
El Comandante de la Fuerza Naval agregó que con el pasar de los días aumenta el área de incertidumbre y eso “hace que los operativos tengan más dificultad. Permanecer a la deriva en el mar es complicado, es una situación extrema”.
No obstante, Jorge Alberto Ramírez, de la Asociación de Profesionales de Buceo de Colombia, dijo que la experiencia de los dos buzos puede ser la clave para sobrevivir en altamar y no descartan hallarlos con vida, por eso han contratado una avioneta para ayudar con la búsqueda. Según lo afirmado, cada sobrevuelo cuesta $30 millones.
“Hay casos de pescadores que logran sobrevivir siete días sin comer ni beber nada, solamente vestidos con camiseta y pantaloneta. Vanessa y Carlos cuentan con trajes de neopreno que los pueden proteger de animales, como las aguamalas, además de los rayos del sol. El domingo llovió en la zona, seguro que ellos recogieron el líquido en las caretas y bebieron. Una fuerte lluvia puede garantizarles dos o tres días más de vida”, expresó el buzo.
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