El comediante caleño Carlos Enrique Sánchez, más conocido como ‘el mono Sánchez’ no podía dejar que la crisis mundial provocada por el coronavirus truncara su carrera.
Como ya no puede estar en escenarios, teatros, festivales, ni en presentaciones, ahora su tarima son las plataformas digitales. Con ayuda de herramientas como Zoom, el ‘mono’ hace sus shows y presentaciones para familias o empresas que lo contratan a través de su página de Internet.
“Tuve que buscar en mi diario vivir, para así darme cuenta que no era tan de ficción lo que decía en mis presentaciones”, afirma.
Como la pandemia lo obligó al teletrabajo, como buena parte de los colombianos, desde casa ha tenido que replantear su espectáculo, al tiempo que alimenta su humor con las personas que tiene cerca.
Antes, sus shows en vivo los presentaba en tarimas de cuatro por dos metros, frente a un público que no podía ver por las luces que llenaban el escenario y lo obligaban a imaginar a las personas que estaban allí con él.
Ahora, su tarima es su apartamento y le habla a una pantalla. Al igual que antes, no pude ver a su público, solo los puede oír, pero sabe que están ahí y, para él, esa es la ‘vitamina’ que lo alimenta, lo motiva y lo invita a seguir adelante.
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“El artista es esencial para esta fábrica”, dice, en referencia a la industria del entretenimiento, que está pasando momentos difíciles a causa del coronavirus.
Para él, su fábrica se “alimenta” de todo lo que ve y vive a diario, de ese vecino que siempre le molestó, pero que ahora le molesta más porque lo ve seguido, de su relación real con la suegra, que da para tantos y tantos chistes, pero que ahora realmente está ahí por cuestiones de aislamiento.
Identifica cómo la pandemia desenmascaró realidades que dejaron de ser un chiste, para ser una verdad.
Habla de cómo a algunos vecinos les puede faltar arroz en casa, pero no una canasta de cerveza (a pesar de las restricciones) y del buen futuro que le espera a los abogados, que después de esta pandemia, van a tener mucho trabajo por demandas de alimentos, de herencias, reclamaciones de bienes.
Y de todo esto nace el humor con el sigue alimentando su show, ahora por plataformas virtuales.
Humor que es más necesario ahora que nunca, pues, en medio del aburrimiento, la incertidumbre, el estrés y los problemas de aislamiento que provoca la cuarentena, hace más fácil el diario vivir.