Adriana Marcela Escalante Peñaranda apenas tenía 26 años, estaba embarazada y fue asesinada a puñaladas por su ex. Las primeras versiones sobre el hecho, ocurrido el domingo 12 de febrero, indican que la víctima acababa de salir de una misa cuando fue agredida.
Tras el brutal ataque, la mujer fue socorrida y llevada por la comunidad a un centro asistencial en el casco urbano del municipio de Sardinata, pero murió en el camino; las siete puñaladas que su expareja, un hombre del cual aún se desconoce la identidad, le cegaron la vida en cuestión de minutos a ella y a la criatura que llevaba en su vientre. Lea aquí: ¡Repudio! A bala matan a una adolescente de 16 años y abandonan su cuerpo
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Familiares de la víctima denuncian que la mujer era constantemente violentada por su expareja, quien en repetidas oportunidades la golpeaba de manera desmedida.
Adriana era natural del municipio de Gramalote, también en Norte de Santander, trabajaba en una venta de licor del corregimiento y deja otras dos niñas huérfanas, de 7 y 8 años de edad. Lea además: ¿Sirven las líneas para denunciar violencia contra mujeres? Lo probamos
Apenas en 2022, de acuerdo con el Observatorio Colombiano de Feminicidios, hubo 614 en el país y en los primeros días de enero ya contábamos al menos 13. La Fiscalía, sin embargo, solo tiene registro de 180 en 2022 en todo el territorio nacional. ¿Por qué tanta diferencia? De acuerdo con expertos, a las autoridades aún se les hace “difícil” categorizar los feminicidios como tales: a veces los miran como violencia intrafamiliar o como delitos sexuales.