Los negocios de un poderoso narco ecuatoriano en Colombia prendieron los reflectores sobre su cadena global de socios. Y entre ellos se destaca un sanguinario expolicía español, señalado de controlar una millonaria ruta de cocaína que sale de nuestro país y atraviesa el occidente de África.
La intriga comenzó el pasado 9 de febrero en la vía Panamericana, cerca de Pasto. Allí la DEA y la Policía arrestaron a Wilder Emilio Sánchez Farfán, alias “el Gato Farfán”. Lea aquí: ¡No era para adelgazar! Capturan a mujer con faja cargada de cocaína
La Fiscalía mencionó la cadena de proveedores y clientes de “el Gato Farfán”, quien obtenía el alcaloide de los cultivos y laboratorios controlados por las disidencias de las Farc en Nariño y Cauca.
Negociaba la exportación a EE.UU. y Europa con sus contactos del cartel de Sinaloa y el Clan Devesa. Del primer grupo, de origen mexicano, ya se conoce bastante en Colombia; pero los otros, con raíces en España, ¿quiénes son?
Sangre, corrupción y coca
El jefe de la organización es Miguel Ángel Devesa Mera, un expolicía de 53 años. Su historial está desperdigado en archivos judiciales y de prensa del Viejo Continente.
Luego se vinculó al cartel de José Prado (“Sito Miñanco”), uno de los capos más famosos de España, quien le encargó la administración de sus asuntos en África, en compañía de socios colombianos.
Devesa se instaló en Mali en 2008, simulando ser un inversionista en bienes raíces.
Vinculó a varios de sus familiares y amigos en el negocio, coordinando en secreto una ruta de cocaína que adquiría la droga de las Farc en Colombia y la exportaba por aire y mar desde Venezuela.
La mercancía entraba por la costa occidental africana, donde el Clan Devesa la recibía y ordenaba para su distribución final en Europa.
El castillo de naipes comenzó a derrumbarse en 2009, cuando un avión Boeing 727 que había despegado desde Venezuela, cargado con 10 toneladas de cocaína colombiana, se estrelló en el desierto de Mali. La banda logró recuperar la droga, pero todas las llamadas telefónicas que hicieron para coordinar ese operativo fueron interceptadas por la Policía española. Lea aquí:Video: Capturan a “jíbaro” que “encaletaba” la droga debajo de las piedras
Así “le cogieron la cola” a Devesa, como dicen en el argot criminal. Lo siguieron durante meses, hasta que en octubre de 2010 le allanaron una bodega en la ciudad de Bamako. En ese momento, el expolicía estaba con dos secuaces descuartizando con una sierra eléctrica a uno de sus socios colombianos, llamado Juan Carlos García Soto (“Johny”).
Devesa, con la ropa ensangrentada, atinó a decir: “Es que estamos degollando un cordero para celebrar el Ramadán”, mas nadie le creyó.
Fue encarcelado y al año siguiente, aunque sea insólito, salió en libertad por aparentes vicios de forma en el proceso penal (léase “corrupción”).

A su regreso a las calles dejó de trabajar para otros y se erigió como el capo de su propia organización. Entabló alianzas con otros narcos, como “el Gato Farfán” y las Farc, que siguieron proporcionándole la cocaína.
La suerte volvió a darle la espalda en abril de 2022, cuando regresó a la cárcel por culpa de otro de sus socios colombianos, Gustavo Valencia Sepúlveda. Este hombre golpeó a una prostituta en su apartamento de Costa de Marfil, la mujer lo denunció y cuando llegó la Policía encontró 168 kilos de cocaína en el sitio.
Pese a esto, el flujo de cocaína por la ruta del occidente africano no ha mermado, según fuentes de Inteligencia, por lo que suponen que el Clan Devesa sigue activo. La captura de “el Gato Farfán” en Pasto podría ser la pista para identificar a su nuevo líder.
