La sargento Gihislaine Ramírez nunca había conducido por la ruta entre Melgar y Arauca en la que terminó secuestrada. Con la noche encima le empezó a preocupar el hecho de estar manejando por una carretera vacía y oscura. Vio dos hombres pasar en motos y observarla y se sintió en riesgo: “Papá, tengo miedo y esto está muy solo”, ese fue uno de los últimos audios que le alcanzó a enviar a su familia antes de ser secuestrada por el frente Domingo Laín, del Frente de Guerra Oriental del Eln.
Junto a ella -y en ese mismo Renault Sandero plateado de placas CVR-725- fueron raptados también sus hijos Angie Rocio, de 8 años, y Juan Camilo, un pequeño de 6 diagnosticado con autismo que ese mismo día suplicó para que al viaje también fuera la mascota de la casa, una perrita golden dorada que también está desaparecida desde el lunes. Le puede interesar: Ejército confirma secuestro de una sargento y sus hijos por el Eln en Arauca
Además de esos hechos, es poco lo que se sabe de dónde fueron plagiados y por quién. Mientras el país entero está atento al secuestro múltiple que involucra a dos menores y una importante familia del Ejército, la guerrilla ha decidido guardar silencio pese a que está a escasas horas de iniciar un histórico cese bilateral al fuego que arrancará este jueves.
“Nosotros no tenemos todavía información interna sobre esa acción”, le dijo a El Colombiano uno de los integrantes de la mesa de negociación elena sin confirmar o negar el secuestro.
“Yo me canjeo por ellos”
La última vez que el padre de la sargento pudo hablar con ella eran las 8:00 p.m. del pasado lunes festivo. Le dijo que iba rumbo a Arauca y le pidió que ultimara algunos detalles del apartamento que había dejado en Salgar. Ese mismo día también le habló de su intención de pedir la baja en diciembre para dedicarse a sus hijos y salir de las zonas de riesgo.
En medio de una entrevista ofrecida a Caracol Televisión, el padre de Ramírez dijo que ella no quería ese traslado, pero que recibió la orden directa de una coronel que le dijo que debía estar cerca al papá de sus hijos, un mayor del Ejército que reside en Arauca y del que, al parecer, ella estaba intentando divorciarse.
Con eso en mente, la sargento se dispuso a seguir las órdenes y viajó ese día para iniciar su nueva vida en Arauca, una de las zonas rojas más delicadas del país con alta presencia del Eln, las disidencias de las Farc y otros grupos armados. Lea también: Piden al Eln que se pronuncie sobre el secuestro de una sargento y sus hijos
Pero el traslado nunca ocurrió porque la sargento y sus dos hijos desaparecieron esa noche sin dejar rastro. “No sabemos nada de ellos ni del carro. Si alguien ha visto esa placa por bajo díganme, búsquenme. He pensado en manejar por esa misma vía para encontrarlos”, dijo el padre.
De hecho, la noticia de que estaban secuestrados se tardó más de 24 horas en llegar. Tras un día entero sin comunicarse con su hija, un comandante lo llamó en la noche de este martes y le reconoció que se trataba de un secuestro que ya estaba en manos de las autoridades.
“Me pidió paciencia, pero yo no puedo tener eso. Necesito encontrarlos. Ya viví lo que tenía que vivir, ellos apenas están empezando. Me ofrezco a canjearme por ellos, llévenme a mí”, dijo el abuelo de los niños en medio de súplicas.
