La ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Susana Muhamad, suscribió el ‘Acuerdo de Cartagena del Chairá’, para luchar contra la deforestación, durante la posesión del alcalde de ese municipio, Darwin Andrés Flores, y del gobernador del Caquetá, Luis Francisco Ruiz.
“Es un acuerdo histórico, en el que nos comprometemos a trabajar conjuntamente para lograr esa paz con la naturaleza, para ordenar el territorio alrededor del agua, para construir participativamente con las comunidades, para generar una economía de la biodiversidad”, afirmó Muhamad.
Este acuerdo reconoce la oportunidad de proteger la selva y revertir los daños causados por la pérdida de biodiversidad, contaminación y cambio climático. Lea aquí: Gobierno aumenta a $1 billón cupo para realizar Obras por Impuestos
Además, establece un compromiso con los nuevos gobernantes del departamento para reducir la deforestación, utilizando los Planes de Desarrollo Territoriales como vehículo, ratificando un acuerdo previo con comunidades campesinas.
Durante el acto se resaltó la relevancia del programa ‘Conservar Paga’, que a partir del próximo año ofrecerá incentivos económicos a comunidades campesinas, negras e indígenas comprometidas con la protección y conservación de la selva.
Según Minambiente el incentivo, mediante pagos por servicios ambientales, se triplicará, alcanzará los $900 mil y beneficiará a más de 10 mil familias en todo el país. Lea aquí: No hubo acuerdo sobre el salario mínimo para 2024: Gobierno fijaría el aumento
En el contexto de este Acuerdo, se destacan cinco puntos estratégicos que marcan la pauta del camino hacia la conservación ambiental y el desarrollo sostenible.
En primer lugar se destaca la aspiración de consolidar tanto a Colombia como al departamento de Caquetá como “potencias de la vida”.
Este objetivo implica un reconocimiento profundo de la biodiversidad en esos territorios, promoviendo una transición hacia prácticas ambientales y productivas que no solo revitalicen la naturaleza, sino que también dignifiquen la vida de sus habitantes.
Un segundo punto se refiere a la protección de las comunidades étnicas y campesinas, lo que implica el reconocimiento de las juntas de acción comunal, las diversas formas organizativas y la autonomía de estas comunidades como elementos fundamentales para la protección y recuperación de la Amazonía.
La tercera área de enfoque está relacionada con el ordenamiento del territorio y la búsqueda de la paz total en el departamento.
Este punto aborda la necesidad de encontrar alternativas viables para el acceso y uso de la tierra, así como la importancia de cerrar y estabilizar la frontera agropecuaria.
