Colombia

+57 y otras canciones que exponen la sexualización de menores

La polémica por el nuevo sencillo de Karol G, Feid, J Balvin y otros artistas del reguetón revela las violencias que afectan a niños, niñas y adolescentes en el país. Aquí, un análisis.

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Karol G, Feid, J Balvin, Maluma, Blessd, Ryan Castro y DFZM, hacen parte de la canción. //Foto tomada de IG.
LÍA MIRANDA BATISTA
17 NOV 2024 - 06:30 AM

Lo ocurrido con el sencillo ‘’+57′, una colaboración entre los reguetoneros colombianos Karol G, J Balvin, Maluma, Feid, Ryan Castro, Blessd, Ovy On The Drums y DFZM, ha suscitado un sin fin de opiniones alrededor de una polémica que no es nueva: sexualización de menores y adolescentes en un país que lucha contra la explotación sexual y la violencia sexual contra menores de edad. Lea: ICBF rechaza la canción ‘+57′ de Karol G, Feid y Maluma: “Quiten eso”

La canción, que ya alcanzó más de 28 millones de vistas en plataformas como Youtube y la primera posición en la lista de tendencias musicales, hace referencia al prefijo teléfonico de Colombia, pero su letra no hace alusión a la belleza de sus paisajes o de su gente, sino que se enfoca en resaltar lo que para muchos es más de lo mismo: drogas, alcohol y sexo.

Artículos de revistas, como Rolling Stone en español, la califican como un “desastre” que “hace apología a la sexualización de menores”. “Es gravísimo que, a estas alturas de la conversación sobre la narcocultura y la cultura de la violación, se sigan tocando libremente temas como la sexualización a menores en las canciones. Sin importar de qué género musical se trate, cantar sobre niñas que “están buenas” no está bien y en lugar de romper con la normalización, este sencillo perpetúa la sexualización de menores”, aseguró el crítico de Rolling Stone. Lea: Tutela contra +57 fue admitida: ¿qué pasará con la canción?

Lo cierto es que ‘+57′ es solo una de las tantas canciones (hablando solo de música) que hacen referencia a menores de edad y reflejan una cultura machista profundamente arraigada en generaciones anteriores, cuya influencia sigue impactando a las nuevas.

Karol G, Feid, J Balvin, Maluma, Blessd, Ryan Castro y DFZM, hacen parte de la canción.

Citemos ejemplos de algunas canciones

Para el año 2007 Diomedes Díaz, el ‘Cacique de la Junta’, estrenó la canción ‘Las vainas de Diomedes’, una composición propia que grabó junto al acordeonero Iván Zuleta en el álbum La voz. El sencillo, que se reproduce todavía en estos tiempos, goza de gran aceptación y es calificado como un ‘temazo’, deja ver en una de sus estrofas una clara ‘apología a la sexualización de menores’.

Cuando Diomedes llora

La gente dice que yo soy un llorón

Si me enamoro de una muchacha

Dicen que falta de respeto

Esa muchacha tan jovencita

No la merece ese señor

Porque José me conoce

él es lo mismo que Chema (BIS)

que también le gustan la hembras

de 20, de 15 y 14

que también le gustan la hembras

de 20, de 15 y 14…

Diomedes Díaz, cantautor vallenato. //Foto: Archivo

Si nos vamos a la línea del merengue, el dominicano Eddy Herrera, considerado uno de los artistas con mayor influencia en la música tropical, lanzó hace 16 años una canción titulada ‘Demasiado niña’, que recrea precisamente el interés que un hombre tiene por una ‘niña’ y éste la rechaza por tener 13 años y ser precisamente eso “demasiado niña”.

Y es que eres demasiado niña bebé

Para empezar a amar

Y apenas tienes 13 años

Y no sabes besar

No, no, no, no, no

En 2011, el dúo musical argentino de pop compuesto por los cantantes Alejandro Sergi y Juliana Gattas, conocido como ‘Miranda’, lanzó ‘El profe’ que en una de sus estrofas expone:

Quisiera que me mientas cuando pregunte tu edad

quiero volverme tan vulgar

voy a engañarte tonta

solo para tocarte un poco

La música como representación

En diálogo con Facetas, la psicóloga Carolina Morales, magíster en Psicología Clínica, inicia su análisis sobre la polémica generada por la canción +57 explorando si la música tiene la capacidad de influir en comportamientos como la sexualización de menores o la pedofilia. Lea: Habrían modificado la letra de la canción +57 tras polémica

“El tema con la música y otras expresiones artísticas es que representan lo que una sociedad cree. La música se produce a partir de los valores, principios o creencias sociales predominantes. Es una representación de lo que piensa una sociedad, pero también tiene el potencial de crear imaginarios. No funciona, estrictamente, en el sentido de que alguien se convertirá en un agresor sexual solo por escuchar una canción, pero el mensaje que transmite refleja lo que la sociedad permite, valora o deja de cuestionar. Si revisamos el pasado, encontramos muchas canciones que abordan la sexualización de niños y niñas o las relaciones con menores de edad. Sin embargo, es necesario contextualizarlas en su época. Hoy, el escándalo no surge porque sea la primera canción que lo hace, sino porque aparece en un momento en el que problemáticas como la explotación sexual de menores están siendo denunciadas en ciudades como Medellín o Cartagena”.

La psicóloga, egresada de la Pontificia Universidad Javeriana, sostiene que, en el pasado, este tipo de contenidos en canciones u obras literarias era “normalizado” porque no se percibía como un problema social. “Estamos hablando de momentos en los que esto se veía como algo normalizado socialmente. No porque no existiera, sino porque no se consideraba desde la perspectiva crítica que tenemos actualmente. Hoy en día, fenómenos como la explotación sexual infantil están absolutamente disparados”.

Morales enfatiza que esta situación nos lleva a reflexionar sobre cómo la normalización de la hipersexualización de las niñas termina justificando prácticas de violencia sexual en su contra. “La música pone a circular ideas que refuerzan ese ‘deber ser’. Una niña que se vea linda o que sea rotulada como ‘provocativa’ lo que hace es reafirmar no solo la idea de que las niñas o mujeres sean objetos sexuales sino también que se ejerce presión sobre ellas”.

La experta aclara que, aunque existe un camino entre la sexualización y las violencias sexuales, ahí radica precisamente el problema. “El vínculo entre la sexualización y las violencias sexuales es un proceso complejo que pasa por múltiples etapas. Las diversas formas de violencia sexual que enfrentan las niñas, muchas veces en sus propios entornos familiares o por conocidos, se sustentan en esta idea de las niñas como objetos sexualizados. Esto no solo justifica dichas violencias, sino que también pone sobre ellas la responsabilidad, al considerarlas ‘provocadoras’ por su apariencia. Aquí es donde radica lo verdaderamente problemático”.

El debate sigue abierto y plantea interrogantes como: ¿qué tipo de música debería producirse?, ¿qué responsabilidad social tienen los artistas? y ¿cómo se permite la creación de canciones que describen estas realidades? Lo cierto es que la responsabilidad de proteger a niños, niñas y adolescentes recae en toda la sociedad, y la realidad del país trasciende lo que una sola canción puede mostrar.

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