A lo largo de las últimas décadas, la participación de la mujer en el mercado laboral ha experimentado avances significativos en diversas regiones del mundo. Sin embargo, en algunos países de América Latina, la inclusión femenina en el ámbito laboral aún enfrenta importantes desafíos.
Un reciente informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) pone en evidencia esta realidad al analizar la proporción de mujeres en edad de trabajar que están empleadas o en búsqueda activa de empleo.
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Los resultados sitúan a Colombia entre los países con menor tasa de participación femenina en la región, con un 58%, lo que lo posiciona en el puesto 106 a nivel global. Esta cifra se encuentra por debajo del promedio mundial, estimado en 55%. Lea: Baja el desempleo en Cartagena pero crece la brecha entre hombres y mujeres
El panorama en Sudamérica muestra a Bolivia como la nación con la mayor participación de mujeres en la fuerza laboral, con una tasa del 75%, ubicándose en el puesto 32 del ranking. Le siguen Uruguay, con un 71% (puesto 46), y Perú, con un 70% (puesto 55).
Otros países de la región registran cifras superiores a las de Colombia, como Paraguay (63%, puesto 83), Argentina (62%, puesto 85), Chile (61%, puesto 89) y Brasil (61%, puesto 91). Por otro lado, Ecuador (56%, puesto 117) y Venezuela (42%, puesto 157) muestran indicadores más bajos.
En el contexto global, el informe destaca a Corea del Norte como el país con la mayor participación femenina en la fuerza laboral, con un 87%. Islas Salomón y Madagascar comparten el segundo lugar con una tasa del 84%. También se encuentran en los primeros puestos Islandia (84%), Países Bajos (82%), Suecia (82%), Nigeria (82%), Tanzania (82%), Burundi (81%) y Estonia (81%).
Estos datos reflejan la necesidad de continuar promoviendo políticas que fomenten la equidad de género y brinden mayores oportunidades a las mujeres en el mercado laboral colombiano. Factores como el acceso a la educación, la implementación de políticas de conciliación y la generación de condiciones laborales más inclusivas serán clave para reducir las brechas y fortalecer la participación femenina en la economía del país.