En una alocución televisada, el presidente Gustavo Petro presentó un balance sobre la situación de seguridad en el país, negando que en su administración exista un “caos de violencia” pese al reciente incremento de ataques contra la Fuerza Pública.
Respaldado por gráficos que muestran la evolución de los homicidios en Colombia durante los últimos 35 años, el jefe de Estado afirmó que las cifras demuestran una tendencia a la baja en comparación con épocas anteriores.
No obstante, reconoció la gravedad del llamado ‘plan pistola’, que ha dejado al menos 23 uniformados asesinados en las últimas semanas. Al cierre de su intervención, anunció que se realizará un nuevo consejo de ministros, el cual será transmitido por televisión. Lea: Más de 100 miembros del Clan del Golfo han sido capturados por la Policía
Las afirmaciones del presidente contrastan con las alertas de organizaciones de Derechos Humanos. Recientemente, la violencia en Colombia dejó más de 200 líderes sociales asesinados durante 2024, según denunció recientemente Amnistía Internacional (AI) en su informe anual, que alerta sobre el persistente abandono estatal y la falta de garantías efectivas para la protección de defensores de derechos humanos.
“Los grupos armados ilegales siguen cometiendo homicidios selectivos, desplazamientos forzados y reclutamiento de menores”, señaló la organización, que advierte que muchas comunidades siguen expuestas a dinámicas de conflicto armado sin presencia adecuada del Estado.
También reportó que hubo al menos 315 casos de reclutamiento de menores en 2024, aunque advirtió que el subregistro podría ser mucho mayor debido al miedo a denunciar y la falta de presencia estatal en zonas rurales.
Durante su intervención, el presidente explicó que, si bien no se ha logrado una reducción significativa frente a los niveles de violencia heredados del gobierno anterior, tampoco se ha registrado un incremento alarmante.
Aseguró que las cifras actuales reflejan una ligera disminución que, de mantenerse, podría traducirse en la tasa de homicidios más baja del país en décadas para el año 2025. De acuerdo con datos del Ministerio de Defensa, en lo corrido de este año se han registrado 4.296 homicidios.
Acompañado por el ministro del Interior y altos mandos de la Fuerza Pública, el mandatario presentó un análisis gráfico que refleja una disminución progresiva de asesinatos desde 1990, aunque con picos intermedios.
En su lectura, este comportamiento refleja que Colombia, como sociedad, ha tenido logros importantes en la contención de la violencia, aunque advirtió que las dinámicas del conflicto han cambiado y requieren respuestas más adaptativas por parte del Estado.
Petro también hizo énfasis en que la violencia actual está marcada por el accionar de estructuras criminales vinculadas al narcotráfico, responsables del 43 % de los homicidios a través del sicariato. En ese contexto, cuestionó la efectividad de la estrategia global contra las drogas, calificándola de fallida y proponiendo una revisión del enfoque, más allá de la represión militar.
En un llamado a redefinir las políticas de seguridad, el presidente planteó que la respuesta estatal no debe limitarse a las negociaciones de paz, sino también incluir una acción decidida y eficaz contra los grupos armados. “No es que el Estado se guarde mientras se habla de paz”, enfatizó.
Sin embargo, desde los territorios la percepción es distinta. Gobernadores de distintas regiones, como la del Tolima, han advertido sobre un deterioro alarmante de la seguridad en los últimos meses.
“El país volvió al punto cero”, dijo Adriana Magali Matiz, quien denunció una escalada de asesinatos selectivos y ataques atribuidos a disidencias de las Farc, el ELN y el ‘clan del Golfo’. Estas organizaciones, sostuvo, han intensificado su ofensiva contra la Fuerza Pública, generando un clima de terror que, en su opinión, no se veía desde hace años.

