Durante una intervención ante la Comisión Séptima del Senado, Jaramillo admitió que el Gobierno está ejerciendo presión sobre las Entidades Promotoras de Salud (EPS) para que avance el proyecto de ley que transforma el sistema actual. La frase que encendió las alarmas fue contundente: “Tenemos en cuidados intensivos a las EPS para que salga la reforma”.
Las reacciones no se hicieron esperar. Alejandro Gaviria, exministro de Salud y excandidato presidencial, criticó la postura del Gobierno: “La política por encima de la gente. No importan los muertos con tal de que pase la reforma, sugiere el ministro”, publicó en su cuenta de X.
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El representante a la Cámara Andrés Forero cuestionó abiertamente la intención del Ejecutivo: “¿A confesión de parte relevo de pruebas?”, mientras que Bruce Mac Master, presidente del Consejo Gremial Nacional, calificó la estrategia como peligrosa para los colombianos: “¿Cuántas vidas cobrará esta estrategia maquiavélica?”, preguntó.
Por su parte, el congresista Juan Espinal fue breve pero contundente: “¡Mezquindad pura y dura!”
Las declaraciones del ministro Jaramillo han generado un nuevo foco de tensión en el ya polarizado debate sobre la reforma a la salud, reviviendo dudas sobre la legitimidad de las estrategias utilizadas por el Gobierno para lograr su aprobación.