Colombia amaneció de luto este lunes tras confirmarse la muerte del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, quien permaneció más de dos meses en cuidados intensivos luego de un atentado en su contra.
Su partida revive recuerdos de un país marcado por la violencia y de una vida atravesada por la tragedia desde la infancia.
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Cuando apenas tenía cuatro años, Miguel perdió a su madre, la periodista Diana Turbay Quintero, asesinada durante una operación de rescate tras ser secuestrada por la mafia bajo órdenes de Pablo Escobar. Lea también: Zarco Aldinever, señalado en magnicidio de Miguel Uribe, fue abatido en Venezuela
En diciembre de 1990, un video grabado por el Noticiero Criptón mostró al pequeño Miguel, vestido de rojo y con cabello castaño largo, enviando un mensaje lleno de ternura: “Te estoy esperando… para jugar contigo”, decía antes de mandar un beso a la cámara. Ese archivo, hoy custodiado por Señal Memoria de RTVC, es uno de los testimonios más conmovedores de la historia reciente del país.
Nacido el 28 de enero de 1986 en Bogotá, hijo de Diana Turbay y Miguel Uribe Londoño, fue el hermano menor de la periodista María Carolina Hoyos Turbay. Tras la muerte de su madre, creció con dos grandes influencias: la música heredada de su padre y un compromiso profundo por luchar contra la injusticia.
En su carrera política, Uribe Turbay se consolidó como una de las figuras más visibles de la oposición al gobierno de Gustavo Petro:
“Recorro permanentemente Colombia porque la gente está sufriendo por un gobierno indolente. No es algo personal con Petro, es porque quiero un país con soluciones reales”, declaró en una de sus últimas entrevistas.
Se perfilaba como el candidato único del Centro Democrático, respaldado por figuras como Álvaro Uribe Vélez, José Obdulio Gaviria y empresarios antioqueños, en un camino similar al que recorrió Iván Duque en 2018.
Su historia, desde aquel niño que enviaba besos a su madre secuestrada hasta el líder político que buscaba la Presidencia, es un reflejo del alto costo humano que la violencia sigue cobrando en Colombia.