El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, propuso recientemente al mandatario colombiano, Gustavo Petro, “unir a las Fuerzas Militares de Colombia con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana”. La iniciativa se enmarca en la creación de la zona binacional que abarcaría los departamentos colombianos de Norte de Santander, Cesar y La Guajira, junto con los estados venezolanos de Táchira y Zulia.
Maduro planteó fortalecer la cooperación entre autoridades, gobernadores, alcaldes y ministerios de ambos países, así como articular las fuerzas armadas para garantizar que el territorio esté libre de violencia, grupos armados y narcotráfico.
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Las declaraciones del mandatario venezolano despertaron opiniones divididas. Petro aclaró que no se trata de unir los ejércitos, sino de articularlos para combatir el narcotráfico en la zona de frontera, una estrategia que, según él, “ha dado mucho resultado”. Puede leer: ¿Se unificará el Ejército de Colombia y Venezuela? Gustavo Petro respondió
A través de su cuenta de X, Petro señaló que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) ha sido golpeado en ambos lados de la frontera gracias a estas acciones conjuntas. También indicó que ha ordenado articular inteligencias con Estados Unidos, Europa, América Latina, el Caribe, China, el mundo árabe y otras regiones para combatir el narcotráfico, priorizando la coordinación entre ejércitos latinoamericanos más allá de las diferencias políticas.
Expertos analizan la propuesta de una alianza militar entre Colombia y Venezuela
Para Manuel Camilo González Vides, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad San Buenaventura, la propuesta de Maduro tiene dos enfoques. El primero es ideológico, basado en la afinidad política entre ambos gobiernos de izquierda, que buscan apoyarse en un contexto internacional volátil. El segundo es pragmático: proteger el comercio y controlar la violencia en la frontera.
González advierte que la idea de unir ejércitos “realmente es una postura totalmente contraria a la Constitución, pero que a todas luces tiene un sentido ideológico y de fortalecimiento de las relaciones entre ambos regímenes, pues ciertamente, está más enfocado en esa idea de permitir la consolidación de capacidades de ambos gobiernos sobre un territorio que históricamente ha sido muy desatendido por ambas naciones.”
Por su parte, David Fernando Varela, profesor de la Universidad Javeriana y doctor en asuntos internacionales de la Universidad Johns Hopkins, considera que la propuesta es aún “imprecisa”. Plantea la necesidad de aclarar si se trata de una coordinación puntual contra amenazas como el narcotráfico o de una unión de largo plazo con integración institucional.
Varela diferencia entre cooperación y unión militar: la primera es común entre países fronterizos e implica intercambio de información y apoyo operativo, mientras que la segunda es más profunda y poco frecuente. “Se debe precisar si es más que una afirmación retórica o si tiene contenido práctico”, señala.
El académico también recuerda que la lucha contra el narcotráfico no es la tarea principal de las fuerzas armadas, sino de organismos especializados en investigación y persecución del crimen organizado. Subraya que, aunque la colaboración militar puede ayudar a eliminar ciertos focos ilícitos, el problema es principalmente económico y financiero.
“Hay organizaciones mejor diseñadas para perseguir el crimen, para adelantar investigaciones, para desmantelar organizaciones transnacionales, y se necesita cooperación entre todos. Eventualmente, en algunos operativos pueden cooperar, pero no es la tarea principal de unas fuerzas armadas atender la lucha contra el narcotráfico,” explicó.
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Lucha contra el narcotráfico: un reto que excede lo militar
Varela subraya que el narcotráfico no se resuelve con enfrentamientos armados al estilo de conflictos internacionales, pues en la región el fenómeno se desarrolla en áreas rurales y selváticas. Asegura que se requiere inteligencia financiera para rastrear flujos de dinero, detectar operaciones de lavado y combatir la corrupción.
En conclusión, especialistas coinciden en que el narcotráfico, como fenómeno global, solo puede enfrentarse mediante la cooperación de países productores, consumidores e intermediarios, con acciones coordinadas para desmantelar redes criminales en beneficio de todas las naciones.