El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) informó que un alimento para propósitos médicos especiales, recientemente señalado a nivel internacional por contaminación con toxina cereulida, no ha sido comercializado ni distribuido en Colombia, por lo que no representa un riesgo para los consumidores en el país.
La comunicación oficial, emitida desde Bogotá el 19 de enero de 2026, hace referencia al producto NAN Alfamino, un alimento en polvo para uso médico especial, en presentación comercial de 400 gramos, correspondiente al lote 52660017Y2, fabricado por la empresa Nestlé de Colombia S.A.
Según explicó el Invima, la alerta se originó a través de sistemas internacionales de vigilancia sanitaria, específicamente la Red Internacional de Autoridades de Inocuidad de los Alimentos (INFOSAN) y el Sistema de Alertas Rápidas para Alimentos y Piensos de la Unión Europea (RASFF), que reportaron la presencia de la toxina cereulida en dicho lote del producto.
No obstante, tras las verificaciones realizadas en el territorio nacional, la autoridad sanitaria confirmó que el alimento señalado no ingresó a los canales legales de comercialización en Colombia, motivo por el cual no fue necesario ordenar un retiro del mercado o recall por parte del importador.
El Invima también indicó que, de acuerdo con la información suministrada por la empresa responsable, no se han recibido quejas, denuncias ni reportes clínicos por parte de consumidores o profesionales de la salud relacionados con este producto en el país.
A pesar de ello, la entidad sanitaria hizo un llamado preventivo a la ciudadanía para mantenerse alerta, especialmente frente a la posible circulación del producto por vías de distribución no autorizadas o ilegales, una situación que, aunque no ha sido confirmada, no puede descartarse.

En caso de que algún consumidor identifique la oferta del producto correspondiente al lote mencionado, el Invima recomienda abstenerse de adquirirlo, suspender de inmediato su consumo si ya fue comprado y notificar el hallazgo a las autoridades competentes.
Finalmente, el instituto reiteró la importancia de consultar únicamente fuentes oficiales para este tipo de información y recordó que las alertas sanitarias vigentes pueden revisarse de manera permanente a través de su página web y de la plataforma oficial de alertas para alimentos y bebidas.
¿Qué es la toxina cereulida y por qué representa un riesgo para la salud?
La toxina cereulida es una sustancia tóxica producida por ciertas cepas de la bacteria Bacillus cereus, un microorganismo que puede encontrarse de forma natural en el ambiente y en algunos alimentos. Esta toxina es especialmente preocupante porque no se destruye fácilmente con el calor, lo que significa que puede permanecer activa incluso después de procesos de cocción o preparación industrial.
Desde el punto de vista sanitario, la cereulida es conocida como una toxina emética, es decir, provoca vómitos. Su ingestión puede generar síntomas en un corto periodo de tiempo, generalmente entre 30 minutos y 6 horas después del consumo del alimento contaminado, lo que la convierte en un riesgo de rápida aparición.
Los efectos que causa la toxina cereulida
Entre los efectos más comunes asociados a la exposición a la cereulida se encuentran las náuseas intensas, vómitos repetidos, dolor abdominal y malestar general. En la mayoría de los casos los síntomas son autolimitados, pero en poblaciones vulnerables —como lactantes, niños pequeños, personas con enfermedades crónicas o pacientes que dependen de alimentos para propósitos médicos especiales— las consecuencias pueden ser más graves.
En situaciones excepcionales y de alta exposición, la toxina cereulida ha sido asociada con complicaciones hepáticas y trastornos metabólicos, lo que refuerza la necesidad de una vigilancia estricta en la producción y distribución de alimentos, especialmente aquellos destinados a usos médicos o nutricionales específicos.
Respecto a cómo se combate, no existe un tratamiento específico que neutralice directamente la toxina una vez ingerida. El abordaje es principalmente sintomático, enfocado en mantener la hidratación del paciente, controlar los vómitos y vigilar posibles complicaciones. Por ello, la prevención es la principal herramienta para reducir el riesgo.
Las medidas preventivas incluyen el control riguroso de la cadena de producción, el cumplimiento de buenas prácticas de manufactura, el almacenamiento adecuado de los alimentos y la vigilancia microbiológica constante por parte de las autoridades sanitarias. A nivel doméstico, es clave respetar fechas de vencimiento, condiciones de conservación y evitar el consumo de productos de origen dudoso.
