Las matrículas de educación escolar y universitaria en Colombia podrían experimentar un aumento aproximadamente del 5,10 % en 2026 como consecuencia del reciente incremento del salario mínimo, advirtieron expertos educativos y económicos del país. Esto forma parte de los efectos indirectos que dejaría el ajuste salarial aprobado para este año, el cual quedó fijado en 1.750.905 pesos, con un aumento del 23 % respecto al año anterior.
La proyección se basa en el impacto que tienen los costos operativos de las instituciones educativas, que incluyen gastos de personal y pagos vinculados a salarios ajustados por el salario mínimo, así como otros rubros asociados a la prestación del servicio educativo.

Efectos en familias y sostenibilidad institucional
El posible incremento en las matrículas representa un desafío adicional para las familias colombianas, especialmente las de menores ingresos, que deberán reorganizar sus presupuestos para afrontar los gastos educativos. El aumento en los costos de la educación podría llevar a una menor demanda, así como al aplazamiento de estudios por parte de algunos estudiantes, según los analistas.
Además, el ajuste en los costos educativos podría agravar las brechas existentes en el acceso a la educación superior y básica, poniendo en riesgo la igualdad de oportunidades. El país ya enfrenta una marcada disparidad en cobertura educativa: según datos del DANE, solo una parte de los jóvenes accede a la educación superior, y las diferencias entre zonas urbanas y rurales persisten.
Presión inflacionaria y costos operativos
Expertos señalan que la inflación del sector educativo podría ubicarse entre el 6,5 % y el 7,5 %, debido no solo al aumento de las matrículas sino también al alza en los servicios complementarios asociados al inicio del año escolar. Los costos de contratación de servicios tercerizados, cargas prestacionales y aportes sociales también se incrementan en este contexto, lo que presiona la sostenibilidad financiera de las instituciones educativas.
La rectora de la Fundación Universitaria Los Libertadores señaló que, aunque el impacto del salario mínimo es importante, es necesario “poner en el centro a los estudiantes” y articular esfuerzos entre el Estado, las instituciones y la sociedad civil para garantizar un acceso justo y de calidad a la educación superior.

Desafíos para la equidad educativa
El impacto de estos aumentos va más allá de lo económico, ya que podría limitar la capacidad de universidades y colegios para invertir en infraestructura, tecnología educativa y programas de bienestar estudiantil. Esto, a su vez, podría afectar la calidad de la educación y la permanencia de los estudiantes en los diferentes niveles educativos.
Los expertos de la Fundación Universitaria Los Libertadores plantean que, para mitigar estos efectos, será clave que las políticas públicas y las instituciones adopten medidas que protejan el acceso a la educación, especialmente para las comunidades más vulnerables, refrendando el derecho a la educación como un pilar fundamental del desarrollo social y económico en Colombia.

