José Félix Lafaurie envió una carta al director del Centro Democrático, Gabriel Vallejo, en la que anunció su retiro del partido y expuso una serie de denuncias relacionadas con presuntas irregularidades en el proceso interno de selección de la candidata presidencial. En el documento, el dirigente manifestó su inconformidad con el rumbo que tomó la convocatoria y cuestionó decisiones adoptadas en medio de la campaña.
La carta incluyó, además, transcripciones de mensajes y audios intercambiados entre Lafaurie y el exmandatario, en los que se profundizan las razones de su inconformidad y se detallan los cuestionamientos que venía planteando desde el inicio del proceso presidencial. Los chats, enviados a través de la aplicación Signal, se convirtieron en el eje central de su denuncia.
Según expuso Lafaurie, sus alertas comenzaron cuando el partido abrió la convocatoria para escoger a un único aspirante, momento en el que manifestó preocupación por la participación de Lester Toledo como asesor de la campaña de Miguel Uribe Turbay. Toledo es un exdiputado venezolano y asesor cercano al presidente de El Salvador, Nayib Bukele. Lea: María Fernanda Cabal renuncia al Centro Democrático: la razón
En uno de los apartes del documento, Lafaurie aseguró: “En las múltiples reuniones en el apartamento de Carlos Enrique Moreno, pudimos conocer y analizar no solo la trayectoria del exdiputado, compañero de Juan Guaidó, sino también sus enredos y compromisos en negocios públicos poco claros”. Añadió que esas referencias fueron compartidas tanto de manera directa como en conversaciones sostenidas con Álvaro Uribe a través de Signal.
Qué dicen los chats entre Lafaurie y Álvaro Uribe
Como respaldo a sus afirmaciones, Lafaurie anexó uno de los intercambios sostenidos con el expresidente el 12 de agosto de 2025, originado por una fotografía que le compartió, en la que aparecen Juan Carlos Pinzón y Roberto Maldonado en las exequias de Miguel Uribe Turbay. Frente a la imagen, Uribe respondió: “Hombre, ¿esa foto qué significa?”.
Lafaurie explicó entonces: “Mi compañero de pupitre del colegio, Roberto Maldonado, acompañando a Pinzón. Todo el mundo es libre de tener sus preferencias, pero esa no es la de Roberto, es la de Nubia Estela, que aprovecha su cercanía para mandar mensajes. Ya lo hizo con Miguel, lo toleramos, y ahora ella y José Obdulio están en la labor de apoyar a Pinzón. Creo CD no puede equivocarse. Pero los intereses del poder no dejan ver con claridad las dificultades de la coyuntura. ¿Sabía que a Pinzón lo nombraron en la junta del banco Agrícola de El Salvador?”.

Uribe preguntó: “¿Y de quién es ese banco?”, a lo que Lafaurie respondió: “Del Banco de Colombia. No olvide que Lester Toledo viene de ser asesor de Bukele”. El expresidente replicó: “Pero no entiendo la preocupación”.
Tras ese mensaje, Lafaurie le envió un texto extenso en el que amplió sus reparos. En ese contexto, recordó un mensaje previo enviado tras pronunciamientos públicos dentro del partido: “Después del trino de Jerónimo y Tomás le mandé un mensaje que decía, ‘Miguel asesinado, el presidente Uribe condenado, y otros que piden amor y unidad para quedarse con nuestras banderas y con el CD’, pues bien”.
Las respuestas de Uribe y el trasfondo político
En ese mismo mensaje, Lafaurie señaló que varios sectores del uribismo habrían mostrado respaldo anticipado a Miguel Uribe Turbay y que otros precandidatos consideraron que el proceso no se estaba desarrollando en condiciones de juego limpio. También expresó inquietudes por el alto gasto de la campaña y por el rol de Toledo como jefe y estratega en comunicaciones.

En otro de los audios transcritos en la carta, Álvaro Uribe respondió restándole relevancia a esos señalamientos: “Hombre, doctor José Félix. Eso hablan muchas cosas, ustedes supieron que ese cuento de que lo mostraron como el candidato, la verdad es que esto a nada contribuye, qué importa Lester Toledo, qué importa que sea amigo de Bukele, qué importa que el otro esté en la junta del banco Agrícola del Salvador, dejemos eso. Lo que tenemos que pensar es en cómo ganar”.
Posteriormente, el expresidente insistió en centrar la estrategia política en la confrontación ideológica y en temas históricos. Frente a ello, Lafaurie sostuvo que guardar silencio no era una opción y que su deber era advertir lo que consideraba riesgos para el partido y su legado.

