La Junta Directiva del Banco de la República se prepara para tomar este viernes, 30 de enero, la primera decisión del año sobre las tasas de interés en Colombia, en un contexto macroeconómico distinto al que enfrentó en diciembre pasado. El debate, según Valora Analitik, estará marcado por nuevas presiones inflacionarias y por un cambio en las expectativas del mercado frente al rumbo de la política monetaria.
Uno de los factores que más peso tendrá en la discusión es el aumento del salario mínimo decretado por el Gobierno del presidente Gustavo Petro, del 23 %, una medida que, según los analistas, podría trasladarse a mayores costos en distintos sectores de la economía y presionar nuevamente la inflación.
A esto se suma un panorama en el que los expertos ya no anticipan recortes, sino incrementos sostenidos en la tasa de interés a lo largo del año, aunque el nivel final dependerá de cómo evolucionen otras variables clave. Lea: Tasa de interés del Icetex en 2026: esto pagarán los estudiantes por sus créditos educativos
Las nuevas proyecciones también consideran un escenario cambiario más favorable, con una tasa de cambio que se mantiene en niveles más bajos y con expectativas de acercarse a los $3.500 en los próximos meses, un elemento que podría moderar algunas presiones inflacionarias importadas.

Expectativas del mercado sobre el rumbo de las tasas de interés
De acuerdo con una encuesta reciente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), gremios y expertos del mercado prevén que la Junta podría optar por un aumento de 50 puntos básicos, y no de 25 como se esperaba a comienzos de año.
Si ese escenario se materializa, la tasa de política monetaria alcanzaría el 9,75 %, un nivel que no se registraba desde noviembre de 2024, cuando la inflación se ubicaba en 5,2 %, cifra muy cercana al 5,1 % reportado para diciembre.
En un escenario más moderado, con un incremento de 25 puntos básicos, la tasa se situaría en 9,50 %, regresando a niveles observados en abril de 2025. No obstante, las expectativas actuales del mercado apuntan a que las tasas podrían cerrar el año por encima del 11 %, en un contexto en el que la inflación volvería a acelerarse hasta el 7 %, aunque con la posibilidad de que los precios de los alimentos y eventuales reducciones en el valor de la gasolina alivien parte de esa presión.

