Edwin Palma, el ministro de Minas y Energía advirtió que la importación de gas natural desde Venezuela hacia Colombia podría no concretarse a través de Ecopetrol, debido a restricciones internacionales que hoy condicionan cualquier operación energética con el país vecino.
Además, explicó que la falta de una licencia otorgada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) impediría que la estatal colombiana participe en la eventual compra de este recurso.
Desde Barichara, Santander, el jefe de la cartera energética indicó que, según la información recibida por parte de autoridades venezolanas, cualquier comercialización de gas hacia Colombia requiere una autorización expresa de esta oficina del Gobierno de Estados Unidos, encargada de regular las sanciones económicas internacionales sobre Venezuela.

De acuerdo con el ministro, sin ese permiso vigente, Ecopetrol no tendría la capacidad legal de ejecutar la transacción, lo que representa un obstáculo significativo para los planes del Ejecutivo de diversificar las fuentes de suministro energético en el corto plazo.
Infraestructura y licencias: los factores que condicionan la importación de gas
Palma también señaló que tramitar una nueva licencia ante la OFAC sería un proceso más complejo y demorado, lo que contrasta con la necesidad del Gobierno Nacional de actuar con rapidez para evitar impactos mayores en el mercado interno de gas natural.
En ese contexto, sostuvo que, tras una reunión sostenida con la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, se concluyó que la prioridad será encontrar la forma más rápida y económica de traer gas natural al país. Incluso, anticipó que se evalúa la posibilidad de importar gas licuado de petróleo (GLP) como una medida adicional para garantizar el abastecimiento.
El pronunciamiento se da semanas después de que trascendiera que Ecopetrol adelantaba conversaciones preliminares para analizar la viabilidad de retomar las importaciones desde Venezuela, en previsión de un eventual alivio de sanciones por parte de Estados Unidos.
Un eventual acuerdo implicaría también la reactivación del Gasoducto Antonio Ricaurte, infraestructura de aproximadamente 224 kilómetros que permanece fuera de operación desde hace más de una década. Su rehabilitación requeriría inversiones significativas y trabajos de reconstrucción en distintos tramos para garantizar su funcionamiento.
Para que el gas venezolano llegue efectivamente a Colombia deberán coincidir varios factores, entre ellos el alivio de sanciones internacionales, la recuperación de la infraestructura energética binacional y la consolidación de acuerdos comerciales sólidos entre las partes.
En ese escenario, la eventual importación del recurso podría contribuir a diversificar el suministro nacional y reducir la dependencia del gas natural licuado en el mercado internacional, aunque su materialización dependerá de decisiones regulatorias y condiciones técnicas que aún están en evaluación.

