La juventud rural se convirtió en protagonista de la ICARRD+20, realizada en Cartagena, entre el 24 y 28 de febrero al liderar un espacio de diálogo internacional que puso sobre la mesa su papel estratégico en la transformación de los sistemas agroalimentarios y el desarrollo rural sostenible. Bajo el panel “Sembrando la tierra del futuro: juventudes rurales transformando sistemas agroalimentarios”, jóvenes de Colombia, Perú, Brasil, Nepal y China compartieron experiencias, desafíos y propuestas para garantizar su permanencia y liderazgo en el campo.
El encuentro, organizado por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural en articulación con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), reunió a cerca de 200 asistentes y abrió una conversación centrada en el acceso a la tierra, la innovación, la justicia climática y la participación política efectiva de las juventudes rurales.

El desarrollo rural necesita a los jóvenes, advierte la FAO
Durante la instalación del panel, Agustín Zimmermann, representante de la FAO en Colombia, insistió en que “el desarrollo rural real necesita la participación de la juventud”. En su intervención, señaló que la reforma agraria no puede reducirse a la redistribución de tierras, sino que debe garantizar derechos, reconocimiento legal y una estructura social y política que permita su implementación sostenida en el tiempo.
Desde una mirada global, recordó que más de 10.000 jóvenes de más de 100 países han participado en la construcción de recomendaciones internacionales para fortalecer su papel en los sistemas agroalimentarios, subrayando que la participación juvenil debe ser real y no simbólica.
Mujeres jóvenes rurales y brechas históricas en el acceso a la tierra
Uno de los ejes más reiterados del panel fue el papel de las mujeres jóvenes rurales. Desde la FAO se advirtió que, aunque son centrales para la producción de alimentos, siguen enfrentando barreras estructurales para acceder a la tierra, al trabajo decente y a la protección social. “En Colombia, una mujer rural tiene cinco veces más probabilidades de no contar con un sustento propio frente a su hogar”, expresó el representante.
A esto se suma el peso del trabajo no remunerado, mayoritariamente asumido por mujeres, y el impacto del cambio climático, que actúa como multiplicador de desigualdades en los territorios rurales.
Experiencias internacionales de juventudes rurales en transformación
Las experiencias compartidas mostraron realidades diversas, pero desafíos comunes. Desde Nepal, Pragya Dhakal destacó la organización juvenil como motor de liderazgo agrario y participación ciudadana. Desde Brasil, María Eduarda Vasconcelos subrayó la defensa del territorio y la gobernanza de la tierra como ejes clave para garantizar la permanencia de las juventudes rurales en el campo.
Desde China, Wei Fang expuso cómo las políticas de revitalización rural han impulsado el retorno de jóvenes al campo mediante agricultura ecológica, uso de nuevas tecnologías y modelos innovadores de comercialización, como el comercio electrónico y el agroturismo.

Juventud rural colombiana: entre la resistencia y la esperanza
La voz colombiana estuvo representada por Omar David Ríos, joven campesino y estudiante de Zootecnia de la Universidad de Sucre, quien habló desde la experiencia cotidiana del territorio. Su intervención evidenció que la permanencia en el campo no depende solo de la vocación, sino del acceso real a educación, tecnología, alimentación y condiciones dignas para estudiar y producir.
Más allá del intercambio de experiencias, el mensaje fue claro: las juventudes rurales no solo reclaman ser escuchadas, sino ser reconocidas como sujetas políticas fundamentales para la reforma agraria, la soberanía alimentaria y el futuro del campo.
