Ha pasado tiempo desde que explotó el escándalo por denuncias de acoso sexual en Caracol Televisión y, aun así, continúan saliendo a la luz nuevos casos. No solo en ese medio de comunicación, sino también en otras empresas, y qué bueno eso, pues desde aquel 20 de marzo de 2026, cuando Caracol publicó un comunicado oficial exponiendo la situación, pareciera que más mujeres encontraron la valentía para alzar la voz y denunciar.
Esa polémica ha marcado un hito en Colombia, porque, aunque el acoso ha existido históricamente, muchas víctimas han optado por guardar silencio, ya sea por miedo o por no tener claridad sobre si realmente están siendo objeto de estas conductas. Sin embargo, a partir de ahora, todo indica que esta realidad podría empezar a cambiar.
Recuerdo que cuando estaba en la universidad, una amiga me pidió el favor de apoyar a un profesor de su institución, distinta a la que yo estudiaba, en una sesión de fotos para sus clases. La idea era sencilla: serviría como modelo para que les enseñara a sus estudiantes técnicas de fotografía. Acepté sin pensarlo mucho, pues en ese entonces me gustaba el modelaje y siempre he disfrutado tomarme fotos. Sin embargo, la experiencia terminó siendo incómoda.
Una de las fotos era de espaldas. Yo llevaba una blusa con mangas y el profesor me pidió que me las bajara para la toma. En ese momento no le vi nada extraño, pero después empezó a hacer comentarios como: “qué sexy es tu espalda”, que claramente me incomodaron, de hecho, me invitó a su casa, pero obvio no acepté. Aun así, preferí restarle importancia y no asumir una mala intención. Fue hasta hace poco, cuando empecé a informarme más sobre el tema, a raíz del caso de Caracol Televisión, que entendí mejor lo ocurrido.
Muchas mujeres son víctimas de acoso sin reconocerlo. Pero, ¿cómo identificarlo? ¿cómo saber si se está siendo víctima cuando no es evidente? La neuropsicóloga y sexóloga clínica Leisa Puentes lo explicó.
Acudí a ella para obtener información clara y profesional que me permitiera entender en qué momento un halago deja de serlo y se convierte en acoso y la información fue muy valiosa.
¿Halago o acoso? Claves para identificar conductas inapropiadas
Puente explica que el acoso sexual se presenta cuando una persona hace comentarios de carácter sexual sobre el cuerpo o la intimidad de otra sin que exista la confianza para ello ni el consentimiento de quien los recibe.

Según la especialista, un comentario o piropo no necesita tener una intención explícita de causar daño para ser considerado acoso. Puede que quien lo diga lo perciba como un chiste o algo inofensivo; sin embargo, lo que realmente lo define es el efecto que genera en la persona que lo recibe, no la intención de quien lo emite.
“Cuando a la víctima le causa un comentario, incomodidad, vergüenza, miedo o vulnerabilidad es ahí donde se convierte en un acoso”, señaló la neuropsicóloga y sexóloga clínica.
Leisa también aseguró que los comentarios sobre el cuerpo, incluso de desconocidos, se normalizan desde la infancia. Explica que muchas víctimas tardan en identificar el acoso porque, desde que son niñas, los comentarios sobre el cuerpo han sido normalizados como parte del entorno social. Halagos constantes provenientes de distintas personas hacen que estas conductas se perciban como algo “normal”, lo que dificulta reconocer cuándo se cruza un límite.
Según la experta, esta normalización lleva a que las víctimas duden de su propia percepción. Comentarios incómodos pueden interpretarse como simples halagos, contactos inapropiados como accidentes o miradas invasivas como conductas “naturales”. Además, cuando una mujer intenta poner límites suele enfrentar reacciones que la hacen cuestionarse, reforzando la idea de que su incomodidad no es válida.
La sexóloga clínica define el halago como “muestras de alabanza o rendimiento con palabras que que puedan resultar gratas”. Sin embargo, enfatiza que el consentimiento es la clave para diferenciar cuándo deja de ser un halago y se convierte en acoso.

Según explica, si una persona autoriza de manera clara y explícita que se le hagan comentarios de carácter íntimo o sexual, estos dejan de ser acoso, ya que existe consentimiento. Pero, en ausencia de un “sí” claro y específico, cualquier comentario de este tipo debe entenderse como inapropiado.
La sexóloga clínica aclara que es importante reconocer qué es halago y qué es acoso sexual. Según explica, la principal diferencia radica en el contexto y en cómo lo percibe la persona que lo recibe. El acoso suele presentarse en entornos inadecuados, como espacios laborales o académicos, especialmente cuando existe una relación de poder, por ejemplo, entre jefe y subordinada o profesor y alumna, o en situaciones donde la otra persona siente que debe guardar respeto.
¿Qué hacer si estoy siendo víctima de acoso en mi trabajo?
La especialista señala que las empresas deben contar, de manera anticipada, con protocolos claros y confidenciales para atender denuncias de acoso sexual por parte de sus trabajadores. Además, el personal de recursos humanos debe recibir capacitación constante sobre estos procedimientos.
Puentes también recomienda implementar charlas y espacios de formación dirigidos tanto a hombres como a mujeres, en los que se expliquen cuáles son las conductas de acoso, cómo identificarlas, cómo reaccionar y cómo prevenirlas.
Así mismo, la sexóloga enfatiza que las organizaciones no deben premiar, tolerar ni ignorar este tipo de comportamientos. El silencio de la víctima no puede interpretarse como consentimiento. Por el contrario, debe quedar claro que, en ausencia de una manifestación explícita de aceptación, cualquier comentario o conducta de este tipo constituye acoso sexual, Por eso, el paso siempre es denunciar.

