La Misión de Observación Electoral (MOE) presentó un estudio técnico sobre la relación entre la presencia de grupos armados ilegales y el comportamiento del sufragio en las zonas rurales de Colombia. El documento concluye que no existe evidencia estadística que permita establecer una relación automática, proporcional o generalizada entre la injerencia de estos actores y el aumento de la votación de alguna candidatura en competencia.
Aunque el informe advierte que en distintos territorios persisten riesgos asociados al control social y al constreñimiento de los electores, sostiene que esos factores no se traducen, de manera general, en un respaldo electoral determinado. La investigación señala que los datos analizados no respaldan la hipótesis de una influencia sistemática de los Grupos Armados Ilegales (GAI) sobre los resultados en las urnas. Lea: “No reconozco ese presidente”: Petro reitera denuncias de fraude electoral contra Abelardo
¿Qué encontró el estudio de la MOE sobre el voto rural y los grupos armados?
Para llegar a sus conclusiones, la MOE aplicó tres modelos analíticos, entre ellos su metodología histórica para identificar atipicidades electorales. Según el estudio, el comportamiento del voto en la ruralidad estuvo explicado principalmente por dinámicas organizativas locales, identidades históricas y liderazgos territoriales.
Los resultados estadísticos arrojaron coeficientes de determinación cercanos a cero, un hallazgo que, de acuerdo con el documento, descarta una relación significativa entre la presencia de actores armados y el desempeño electoral de las candidaturas analizadas. Además, el informe indica que incluso en territorios con control armado hegemónico se registraron victorias de opciones ideológicamente opuestas a los grupos dominantes. Le puede interesar: Juan Manuel Santos pide a Abelardo de la Espriella continuar con el acuerdo de paz
La investigación también examinó las atipicidades detectadas en el departamento del Cauca. En ese caso, la MOE concluyó que esos comportamientos electorales correspondieron a procesos de alta cohesión social y a formas de representación sociológica de comunidades étnicas, y no a situaciones de coerción ejercida por organizaciones armadas.
El documento añade que sus conclusiones coinciden con la literatura académica reciente, en particular con los hallazgos del Centro de Estudios sobre Seguridad y Drogas (CESED) de la Universidad de los Andes, que también ha analizado la relación entre violencia y comportamiento electoral en el país.
Otro de los aspectos destacados por la investigación es el crecimiento sostenido de la participación electoral en las zonas rurales. La MOE señaló que la jornada de 2026 alcanzó un nivel histórico de participación del 64,39 %, un indicador que atribuye a un proceso de movilización democrática, apropiación de las urnas y mayor acceso a la participación electoral.
Con base en estos resultados, la MOE hizo un llamado a superar las narrativas que generalizan el denominado “voto fusil” sobre la ruralidad colombiana. La entidad planteó la necesidad de reconocer la autonomía política de las comunidades y de garantizar condiciones de seguridad y libertad para el ejercicio de sus decisiones democráticas en los territorios.
