María Consuelo Córdoba, una mujer de origen chocoano, lleva más de 26 años enfrentando las secuelas de un ataque con ácido ocurrido en Bogotá, una situación que le ha generado graves complicaciones y múltiples intervenciones médicas.
Después de que saliera en medios nacionales solicitando la eutanasia, Capital Salud, la EPS que la atiende, informó que se puso en contacto directamente con la paciente para conocer su estado y verificar la información divulgada. La EPS aclaró que María Consuelo no está a la espera de una autorización para acceder al procedimiento. Le puede interesar: La historia de María Consuelo Córdoba: 26 años después de un ataque con ácido pide la eutanasia
Capital Salud asegura que la autorización para la eutanasia ya existe
De acuerdo con la entidad, la paciente cuenta desde hace cuatro años con la autorización necesaria para realizar el procedimiento de eutanasia. Por ello, aseguró que actualmente no existe ningún permiso pendiente.
“Desde hace cuatro años cuenta con la autorización para el procedimiento de la eutanasia”, señaló Capital Salud en su comunicado.
La EPS agregó que la decisión de continuar con el procedimiento corresponde exclusivamente a María Consuelo, como parte de su voluntad y del ejercicio de su derecho a morir dignamente.
EPS continuará acompañando a María Consuelo
Capital Salud también señaló que durante estos años ha brindado a la paciente diferentes servicios de salud, incluidas intervenciones quirúrgicas relacionadas con las lesiones que sufrió en el rostro tras el ataque.
La entidad aseguró que respetará la decisión que María Consuelo tome de manera libre y autónoma y manifestó su disposición para continuar acompañándola y atender las necesidades de salud que pueda presentar.
“Se continuará acompañando a María Consuelo con respeto, humanidad y dignidad”, indicó la EPS, que reiteró que estará disponible para brindarle la atención que requiera.
La historia de María Consuelo Córdoba: así fue su ataque con ácido
El caso se remonta a los 2000, cuando Córdoba llegó a Bogotá desde Istmina, Chocó, junto a quien entonces era su pareja.

Según su relato, decidió permanecer en la capital para trabajar, mientras el hombre quería regresar al departamento del Chocó. La mujer sostiene que, tras conocer su decisión, él la atacó con ácido cuando abrió la puerta de su vivienda.
“Cuando abrí la puerta me tiró el ácido (...) yo no sabía que era ácido porque lo tenía en una caneca de aguardiente”, recordó.
La sustancia le causó graves lesiones, principalmente en el rostro, y dio inicio a un extenso proceso de recuperación que, según su testimonio, ha incluido alrededor de 87 cirugías.
Su caso volvió a tomar fuerza tras sus recientes declaraciones en Citytv sobre su intención de acceder a la eutanasia.

