La participación de Colombia en el 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) fue un llamado a revisar el funcionamiento del sistema multilateral y por la defensa de una cooperación internacional basada en el respeto por la soberanía de los países.
Aunque el presidente Abelardo de la Espriella no estuvo presente en la sesión, el vicepresidente de Colombia, José Manuel Restrepo, fue el encargado de leer su intervención ante la Asamblea General.
En su mensaje, el mandatario destacó la importancia de la cooperación entre los países, pero también planteó críticas frente al funcionamiento de las Naciones Unidas y defendió una posición de respeto a los derechos humanos sin distinciones políticas.
“Precisamente porque reconozco el valor de la cooperación, hoy quiero hablarles con franqueza a las Naciones Unidas. He sido crítico de esta organización. Lo he sido antes de llegar a la Presidencia. Y sería incoherente, por dirigirme hoy a esta asamblea, pretender ocultar mis convicciones”, dijo Restrepo en nombre de De la Espriella.
Y agregó: “Mis críticas no nacen de un capricho ni tampoco de una animadversión contra las Naciones Unidas. Tiene razones políticas, tiene razones institucionales y doctrinarias de fondo. Creo en la Organización de las Naciones Unidas. Y justamente por creer en ella, considero legítimo preguntarnos si las instituciones que hemos venido construyendo están respondiendo con suficiente eficacia a los problemas para los cuales existen”.

De la Espriella cuestionó el funcionamiento de la ONU y pidió revisar su eficacia
Durante su intervención ante el 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente Abelardo De la Espriella planteó la necesidad de revisar el funcionamiento del sistema multilateral y su capacidad para responder a los desafíos actuales.
El mandatario recordó que la ONU fue creada para promover la paz y la seguridad internacional, fortalecer las relaciones entre las naciones y fomentar la cooperación frente a problemas comunes. Sin embargo, señaló que, ocho décadas después, es necesario preguntarse si la organización está cumpliendo esos objetivos con la eficacia que requiere el mundo actual.
“¿Está la ONU cumpliendo aquellos propósitos con la eficacia que requiere el mundo actual? ¿Hay estructuras burocráticas que se han vuelto excesivamente pesadas? ¿Dedicamos demasiados recursos, demasiada energía a administrar procedimientos y muy poco a resolver problemas?”, cuestionó.

Derechos humanos: Colombia pidió una defensa sin distinciones políticas
Otro de los ejes de su discurso fue la defensa de los derechos humanos. De La Espriella aseguró que Colombia mantiene su compromiso con su protección, pero sostuvo que los mecanismos internacionales deben aplicarse de manera coherente, independientemente de las relaciones políticas entre los Estados.
“Colombia los defiende y los seguirá defendiendo. Pero mi país cree que su protección pierde credibilidad cuando es sometido a cálculos políticos”, afirmó.
El mandatario también rechazó que los derechos humanos sean utilizados para favorecer a determinados países o cuestionar a otros dependiendo de las circunstancias. En ese contexto, sostuvo que la defensa de estos derechos debe ser “seria”, “coherente” y “exigente con todos”.
Durante este apartado, De la Espriella también se refirió a Venezuela y manifestó que Colombia confía en una “transición democrática en Venezuela, pronta, segura y profunda”.
Soberanía y cooperación: la posición de Colombia frente al globalismo
El presidente también abordó el concepto de globalismo y aclaró que sus cuestionamientos no están dirigidos contra el comercio internacional ni contra la cooperación entre los Estados para atender problemas comunes.
Su crítica se centró, según explicó, en una concepción que considera que las naciones, sus identidades, tradiciones y valores deben ceder ante una mayor uniformidad política y cultural impulsada desde instancias supranacionales.
“No comparto esa doctrina que considero perversa y dañina”, afirmó.
Frente a esta posición, De la Espriella defendió un modelo de cooperación internacional que permita a los países trabajar conjuntamente sin que ello implique renunciar a sus identidades o soberanía.
“Para mí, el multilateralismo no consiste en disolver las naciones, sino facilitar la cooperación entre ellas. Amar la patria no es incompatible con respetar a las demás”, señaló.
Reforma de la ONU: más eficiencia y resultados
Al cierre de este segmento, el mandatario relacionó sus cuestionamientos con las discusiones que actualmente se adelantan dentro de Naciones Unidas sobre una reforma de la organización.
De La Espriella mencionó la iniciativa ONU 80 y señaló que este proceso ha puesto sobre la mesa asuntos como la duplicación de funciones, la fragmentación, la carga administrativa y el funcionamiento de los mandatos.
Según el presidente, el debate debe centrarse en la capacidad de Naciones Unidas para cumplir los objetivos que dieron origen a la organización, responder a los problemas actuales y fortalecer la confianza en el sistema multilateral.

