El nombre de Miguel Arrázola dejará por ahora el ámbito exclusivamente religioso para entrar en la escena diplomática colombiana. El pastor de la iglesia Ríos de Vida, en Cartagena, figura entre los aspirantes publicados por el Departamento Administrativo de Presidencia para ocupar la embajada de Colombia en El Salvador, paso que antecede a su nombramiento.
La eventual designación pone en el servicio exterior a un dirigente religioso con una trayectoria pública marcada también por sus posiciones políticas. Durante la campaña de Abelardo De la Espriella, Arrázola expresó abiertamente su respaldo al candidato y se refirió a él como el “enviado por Dios”.
¿Cuál es la trayectoria de Miguel Arrázola en Cartagena?
Arrázola está al frente de Ríos de Vida, congregación que fundó en 1998 y que, de acuerdo con la información suministrada, reúne alrededor de 20.000 feligreses. Su formación religiosa comenzó con estudios de teología realizados en Tulsa, Oklahoma, experiencia académica que compartió con su esposa, la pastora María Paula García.
A su preparación se suma un Bachelor en Estudios Teológicos y un doctorado honoris causa en Teología Eclesiástica otorgado este año por la Theological International University of Florida. También cursó estudios en el Centro de Entrenamiento Bíblico de Colombia Rhema, conocido como CEBCO.

¿Qué relación tiene Arrázola con la política colombiana?
El pastor cartagenero ya había tenido participación en escenarios políticos antes de su respaldo a De la Espriella. En 2014 promovió desde su iglesia la candidatura presidencial de Óscar Iván Zuluaga, de acuerdo con el perfil citado de Vorágine.
Su actividad política volvió a hacerse visible en 2016, cuando asumió una posición contraria al acuerdo de paz sometido a consideración de los colombianos mediante el plebiscito. En ese contexto participó en movilizaciones uribistas y utilizó espacios de prédica para promover el rechazo al acuerdo.
Ahora, su eventual llegada a la embajada en El Salvador lo ubicaría en un escenario diplomático directamente relacionado con uno de los países que aparece como referencia para la política de seguridad del gobierno de De la Espriella. Entre las medidas tomadas como modelo están las megacárceles y los procedimientos de traslado de personas privadas de la libertad bajo estrictas medidas de custodia.
El modelo impulsado por el gobierno salvadoreño también incluye decisiones en el ámbito educativo y del lenguaje. Según la información suministrada, en las escuelas públicas se retiró la denominada “ideología de género” y se prohibió el lenguaje inclusivo.
La administración de Nayib Bukele también cuenta entre sus integrantes políticos con tres diputados que ejercen como predicadores, pese a que la Constitución salvadoreña establece una prohibición relacionada con la participación de ministros religiosos en cargos de ese tipo.
