La última conversación entre Alejandro Ramírez y su hija Ana María quedó marcada por unas palabras de tranquilidad y entusiasmo. La joven colombiana le había contado que estaba feliz y disfrutando de un viaje, sin imaginar que pocos días después perdería la vida en un accidente aéreo ocurrido en Florida, Estados Unidos.
Ana María Ramírez Cetina fue una de las nueve víctimas mortales del siniestro registrado el domingo 1.º de noviembre de 2026, cuando un avión privado se accidentó en un sector residencial próximo a Greenacres, en el condado de Palm Beach. La tragedia involucró a una familia que viajaba junto con la joven, quien trabajaba como niñera.
Entre los fallecidos estaban Emma y Charlie Robinson, de 4 y 2 años, respectivamente, sus padres, el empresario tecnológico Adam Robinson, de 45 años, y Helen Sharp, de 40. También murieron dos amigas de la pareja y los dos miembros de la tripulación de la aeronave. Lea: Ana María Ramírez, la colombiana entre las víctimas del avión que se estrelló en EE. UU.
Días después de lo ocurrido, Alejandro Ramírez conversó con la emisora La FM y relató cómo se enteró de la muerte de su hija. Según explicó, recibió una llamada de la madre de Ana María durante las primeras horas de la mañana, momento en el que conoció la noticia que cambiaría la vida de toda la familia.

“Es complicado decir lo que uno siente ahorita desde que me enteré. Es una noticia muy dura, tanto para mí como para nosotros la familia. A mí me llamó la mamá temprano y me dijo: Alejandro, la niña se murió, la niña se nos murió”, recordó durante la entrevista.
Después de recibir la llamada, el padre de la joven comenzó a buscar información en redes sociales y medios de comunicación para conocer qué había ocurrido. La necesidad de entender las circunstancias del accidente lo llevó a consultar las publicaciones sobre la tragedia.
¿Qué le dijo Ana María Ramírez a su padre antes del accidente?
Alejandro recordó que había hablado con su hija el jueves anterior al siniestro. Durante ese contacto, Ana María le manifestó que atravesaba un buen momento y que estaba viajando. El intercambio, según contó, transcurrió con la naturalidad de las conversaciones que acostumbraban mantener.
“Papá, estoy contenta, estoy bien, estoy viajando”, fueron las palabras que le dijo la joven. Su padre respondió con entusiasmo ante la noticia y le expresó: “Bueno, bien, muy chévere, lo que a usted le gusta”.
Aunque no hablaban todos los días, padre e hija mantenían comunicación aproximadamente cada dos jornadas. En esos intercambios, Ana María le compartía detalles de sus experiencias y le contaba cómo marchaban sus actividades y su vida en Estados Unidos.
El padre también recordó que su hija estaba pendiente de su estado de salud y que solía preguntarle cómo se encontraba. Cuando él le consultaba por su situación, ella le transmitía tranquilidad y le aseguraba que estaba pasando por una buena etapa.
“Me decía que estaba muy bien, que estaba tranquila y feliz”, señaló Alejandro al recordar las conversaciones que mantenían y la manera en que Ana María le hablaba de su vida.
¿Por qué Ana María Ramírez se había ido a vivir a Estados Unidos?
Otro de los recuerdos que compartió el padre estuvo relacionado con la decisión de Ana María de trasladarse a Estados Unidos para vivir con su madre. Aunque reconoció que afrontar la distancia fue difícil, comprendió que su hija quería comenzar una nueva etapa y construir su propio camino.
Alejandro aseguró que respaldó esa decisión y que procuró acompañarla en sus proyectos, sin convertirse en un obstáculo para sus aspiraciones. “Yo no la iba a estancar. Le dije: Hágale, siga para adelante, y ahí estaba firme con ella siempre”, relató a La FM.

