Colombia


Informales: un alto porcentaje de trabajadores que aún no reciben ayudas

Mientras los trabajadores formales recibieron esta semana el apoyo del Gobierno, los informales, buena parte de la fuerza laboral del país, siguen en la incertidumbre. ¿Qué sugieren los expertos?

COLPRENSA

08 de mayo de 2020 10:30 PM

Mientras varios sectores productivos se preparan para reactivar sus negocios desde el próximo lunes, los trabajadores informales siguen esperando por medidas efectivas del Gobierno Nacional, que les ayuden a mitigar en parte las graves consecuencias que ha dejado el aislamiento preventivo obligatorio del Gobierno Nacional para contener el Covid-19 en el país.

Las cifras del Dane reflejan que la informalidad en Colombia se encontraba en el 47,9 % en el periodo comprendido entre diciembre de 2019 y febrero de 2020, lo que representa un promedio de 5,7 millones de trabajadores informales. Cúcuta es la ciudad con las mayores cifras de informalidad, registrando un promedio de 71,4 %, muy por encima del reporte nacional.

Por eso, el Gobierno Nacional estuvo esta semana discutiendo diferentes medidas que le permitan ofrecer alivios a esta población, que permitan la eventual reactivación del sector tan pronto las condiciones sean propicias para hacerlo, según explicó la vicepresidente, Marta Lucía Ramírez, durante el programa ´Prevención y Acción’.

“Proponemos que los trabajadores informales puedan inscribirse con un régimen simplificado en las Cámaras de Comercio, para que esta actividad informal que ellos desarrollan esté allí y puedan empezar a acercarse al sistema financiero y acceder a los créditos con tasas subsidiadas”, señaló la funcionaria el pasado jueves, tras estudiar las medidas con Confecámaras.

Para los expertos, el gobierno también debe analizar otro tipo de medidas que le den un alivio significativo a esta población, teniendo en cuenta que no pueden dar subsidios directos ni a los trabajadores informarles ni a las empresas que se encuentran bajo esta caracterización, porque estaría apoyando la informalidad en el país.

El director del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, Iván Jaramillo, sugiere que se debe caracterizar de forma adecuada a los informales, definiendo tipologías precisas más allá de las tasas, para poder enfocar las políticas de reactivación y de tránsito a la informalidad.

Por la contracción de empleo como consecuencia del virus, muchos trabajadores han pasado de la formalidad a la informalidad, por lo que el experto considera que hay que establecer políticas públicas para fortalecer la formalidad en términos estructurales y así superar la vulnerabilidad de varios sectores de la población.

“Hay que invertir los incentivos que hay en la normativa para la informalidad. También hay que profundizar en la estrategia de vigilancia y control para que haya una verdadera presencia estatal en el acompañamiento de la reactivación que se va a dar en la denominada postpandemia”, añadió.

El experto considera que una de las mejores formas de garantizar la correcta distribución de los recursos radica en fortalecer el sistema contributivo y de seguridad social.

“Los informales representan aproximadamente el 60 % de los trabajadores. En las empresas micro son el 86 %. Es difícil rescatar firmas informales porque por sus mismas condiciones no tienen un registro preciso de sus empleados. Para aliviar la situación económica de las personas de dicho sector es mejor enfocar los esfuerzos en transferencias directas a las personas, como el programa de ingreso solidario”, señaló José Ignacio López, director de Investigaciones económicas de Corficolombiana.

De este modo, añade el investigador, se abre oportunidad de tener programa para formalizar firmas no solo para la emergencia sino para el futuro.

Para el docente Stefano Farné, quien hace parte del observatorio de Mercado Laboral de la Universidad Externado, es necesario trazar una distinción entre los trabajadores informales y las empresas informales, donde tendrían que darse dos tipos diferentes de intervención para tener eficacia en los procesos.

“Un Estado no puede darle subsidio a una empresa informal porque esa sería una forma de fomentar la informalidad; además, el hecho de ser informales lo hace más difíciles de identificar y alcanzar”, señala el docente.

Sobre este punto cabe resaltar que para el caso de empresas que no tienen bancarizadas sus nóminas y se encuentran en proceso de formalización, el gobierno exige que se demuestre tener en regla la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes (Pila). Sin embargo, parece no haber mucho optimismo por parte de algunos analistas.

“Hay muchas empresas que generan una buena cantidad de empleos, que son bastantes, pero van a quedar por fuera (...) Hay empresas que, por ahora estar en fase de crecimiento, tendrán complicaciones para cumplir los requisitos señalados por el gobierno. Además, cabe añadir que esta es una ayuda a las empresas, no a los empleados, porque ellos no van a recibir ni un peso más de lo correspondiente a su sueldo”, señaló el docente e investigador de la Universidad Externado, Isidro Hernández.

Farné añadió que una posibilidad de ayuda del gobierno a las empresas informales podría darse en el marco de entrega de dineros a ONGs que trabajen con este tipo de emprendimientos. “El Estado nunca ha financiado directamente empresas de este tipo. La pregunta es si hay suficientes recursos para ellos”.

Por su parte, el consultor social y económico, docente de la Universidad EAN, Jorge Munévar, añade que resulta urgente promover programas que garanticen no solo la identificación y tipificación de los informales, sino que faciliten las rutas para llegar a esta población vulnerable pues considera que, de no hacerse, podría presentarse una crisis que supere los límites de lo económico para llegar a lo social.

“Muchos trabajadores están por fuera de programas como Familias en Acción, Jóvenes en Acción o Colombia Mayor. La idea es buscar a través de mecanismos como encuestas para establecer, con Planeación Nacional, alguna ayuda específica tanto para empresarios como trabajadores informales”, añadió.

Para el profesor de Economía de la Universidad Javeriana, Jorge Restrepo, este es el momento más oportuno para fomentar la formalización laboral. “Este es el momento de hacer una reforma laboral que tenga un incentivo a la formalización (...) Esto se debería hacer con las facultades de la emergencia económica, en tanto es una respuesta para salir de la crisis. Este mejor argumento para poder cambiar los incentivos existentes para la creación de empleo”.