La protesta que este jueves bloqueó las entradas y salidas del Palacio de Justicia Alfonso Reyes Echandía solo pudo disolverse tras la presencia de la Unidad Nacional de Diálogo y Mantenimiento del Orden (Undmo), que tuvo que intervenir para que las y los magistrados de las altas cortes pudiesen salir de las instalaciones.
Luego de una jornada bastante activa en el centro de Bogotá, aproximadamente a las cinco de la tarde, el antiguo Esmad se hizo presente sobre la calle 12, entre las carreras octava y séptima de la capital del país. La presencia del director de la Policía en el lugar permitió atender el llamado a la sensatez frente a lo que la Corte Suprema consideró un “asedio”. Lea aquí: Apoyo a la Corte Suprema de Justicia tras asedio de manifestantes petristas
Los primeros uniformados lanzaron varias tandas de gas lacrimógeno, lo que causó descontento entre las decenas de manifestantes que quisieron exigirle a la Corte que escogiera a la próxima fiscal general “ya”. La rabia se convirtió en enfrentamientos, los enfrentamientos se convirtieron en disturbios. Lea aquí: Antidisturbios atienden emergencia por protestas en el Palacio de Justicia
Sin embargo, los puntos de concentración se separaron. El plan de evacuación, que minutos antes contemplaba a policías con afán sacando del edificio a pie a todos los que podían, continuaba, pero esta vez con vehículos blindados saliendo del sótano del Palacio junto a una fuerte cadena de escoltas de la Policía.
Te puede interesar:
Renta Joven 2026: estas son las fechas de pago del segundo ciclo
Chalecos de organizaciones de derechos humanos se veían por doquier, mientras los agentes de diálogo del Ministerio del Interior y de la Alcaldíaa intentaban que no hubiese agresiones fuertes entre uniformados y ciudadanos, que no dejaban de cantar arengas en contra de la Corte Suprema.
Una hora después, las autoridades seguían en la vía y un par de camionetas, motocicletas y automóviles seguían evacuando el área. La cantidad de personas, que en la mañana bien pudo ser de cientos, disminuyó a solo decenas. Aún no se presenta un balance oficial de personas heridas, detenidas o afectadas en su integridad durante las protestas. Mas el aroma a gas lacrimógeno sigue vigente.