La niña tiene 13 años. Su esposo, de 29, es 16 años mayor. Se acercó a su familia por ser el jefe de su hermano mayor y un día cualquiera manifestó su interés por ella. La madre de la menor de edad consintió la relación y posterior unión matrimonial, a cambio de que aquel hombre le entregue cada mes una suma de dinero con la que paga arriendo, comida y servicios públicos. Lea: Los aberrantes chats que evidenciaron accionar de gringo pederasta en Medellín
Este no es el inicio de un guion para vender a Netflix ni un caso registrado en África Occidental. Ocurrió en Bogotá, capital de Colombia, según reportó el diario El Colombiano, y no es un hecho aislado. Es un espejo de la triste, terrible, aberrante y silenciosa realidad que padecen cientos de niñas y adolescentes en el país, y por la que en el Congreso de la República se está debatiendo el proyecto de Ley 155 acumulado con el 164 de 2023, que busca reglamentar que la edad mínima para contraer matrimonio sea después de cumplir los 18 años. Antes no. ¡Son niñas, no esposas!
Lamentablemente, el Código Civil de Colombia permite el matrimonio de menores de edad mayores de 14 años con el consentimiento de sus madres, padres o tutores, una práctica normalizada que le ha costado llamados de atención por parte del Comité de los Derechos del Niño desde 2015, y que en Suramérica solo es apoyada por Argentina.
Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, en inglés Unicef, a nivel mundial el país se ubica en el puesto 20 en cuanto al mayor número de niñas casadas y unidas de manera forzada antes de cumplir los 15 años. En comparación con América Latina y el Caribe, ocupa el puesto 11 en número de matrimonios por debajo de la mayoría de edad (18 años). Lea: Colombia entra en el top de los países con más bodas forzadas
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Alarmantes cifras de matrimonio infantil en Colombia$>
Con protección legal del Estado, en 2023 hubo 114 matrimonios infantiles en Colombia, según datos de la Superintendencia de Notariado y Registro.
Bolívar está entre los tres departamentos con más casos en los últimos años. Estos son: Antioquia (90 niñas y 5 niños casados en 2021; 72 niñas y 6 niños casados en 2022), Atlántico (26 niñas y 2 niños casados en 2021; 23 niñas y 3 niños casados en 2022) y Bolívar (18 niñas y 2 niños casados en 2021; 12 niñas y 1 niño casados en 2022).
“No podemos, como país, seguir permitiendo que un adulto siga contrayendo matrimonio con una menor de edad, cuando esa menor de edad no está en igualdad de condiciones para tomar de decisiones”, opinó para DW Yadira Alarcón Palacio, directora de la Especialización en Derecho de Familia de la Universidad Javeriana.
María Cristina Hurtado, abogada, politóloga, consultora internacional en derechos humanos, exdefensora del pueblo para la infancia y las mujeres, docente de la Universidad Nacional, aseguró a la misma agencia “que el matrimonio infantil es una forma para que muchos hombres lleven a cabo sus fantasías pedófilas con protección legal del Estado”. Lea: Hay psicópatas entre nosotros: ¿podrías reconocer a uno si lo tienes al lado?
Causas diversas$>
Marta Royo, directora ejecutiva de Profamilia, una de las organizaciones que lidera el esfuerzo de ponerle fin al matrimonio infantil en Colombia, explicó a El Universal que “las causas pueden ser muchas, como la falta de información, debido a que no todas las personas dimensionan los efectos negativos del matrimonio infantil. Los contextos de pobreza, en donde el matrimonio infantil es visto como una forma de reducir la carga económica o de recibir beneficios monetarios. Por tradición, en comunidades que lo ven como una forma natural de preservar la identidad cultural, o estatus social. Pero también como estrategia de supervivencia en los casos de las familias que son víctimas del conflicto armado”.
Sobre los efectos negativos que desencadena y que no todos dimensionan, señala que el matrimonio infantil interrumpe “el proceso natural de desarrollo de las niñas y niños, debido a que se ven obligados a asumir roles para los que no están preparados física, emocional y psicológicamente. Tener menos poder y recursos para protegerse genera que estén más expuestos a sufrir abuso físico, sexual y emocional. Lamentablemente, se vulneran los derechos fundamentales, como el derecho al desarrollo, a la libertad y autonomía, e incluso a la educación”.
Precisa que “una muestra de esto es que cerca del 70 % de los adolescentes de 15 a 19 años en Matrimonio Infantil y Uniones Tempranas Forzadas (MIUTF) no asiste a instituciones educativas, como se evidenció con los datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane). Además, se afecta desproporcionadamente a las niñas, que, en su mayoría, son privadas de oportunidades educativas y sociales, y en vez de ello deben asumir roles de género impuestos, como las labores del cuidado”.
Igual de alarmante es que alrededor de 7 de cada 10 niñas y adolescentes en MIUTF han reportado haber sido víctimas de algún tipo de violencia dentro de su unión, mientras que el 4,1% reportó haber sido víctima de algún tipo de violencia sexual. Lea: “Él te matará”: reconoce las señales que alertan sobre un potencial feminicida
Fin al matrimonio infantil: urgente y necesario$>
Por estos días cursa en el Congreso el noveno intento de acabar el matrimonio infantil en Colombia. Para Royo, “los intentos fallidos son el resultado de la falta de consenso político, complejidad en el tema legal y burocrático, y normas culturales que aún están muy arraigadas en la sociedad”.
Reconoce que “en efecto, ha sido un proceso largo, las normas sobre el matrimonio que tenemos hoy en día no se han actualizado desde hace 151 años”. Sin embargo, “hoy podemos celebrar que este proyecto de ley ya pasó por la plenaria de la Cámara de Representantes, ahora quedarían dos debates más en el Senado y la sanción presidencial para convertirse en ley”.
Para Hurtado, es “absolutamente necesario que el Congreso de la República legisle y ponga el derecho superior de las niñas y los niños, por encima de los deseos de los varones que compran, violan y erotizan el cuerpo de las niñas y las convierten en sus esclavas sexuales y domésticas”.
Royo agrega que si bien, “la aprobación de este proyecto de ley es una medida urgente, para garantizar un futuro más justo, libre y seguro para las nuevas generaciones”, no es suficiente. Recalca que una vez se ponga fin al MIUTF “debemos redoblar esfuerzos para transformar los imaginarios sociales que aún avalan y normalizan el matrimonio infantil”.