Aunque nació en Argentina, gran parte de su obra la desarrolló en Colombia. Ese era Gustavo Zalamea, artista creativo fallecido el pasado martes en la noche, víctima de una neumonía, y quien con su partida deja un legado de al menos 50 exposiciones individuales y alrededor de 100 grupales en Colombia y en el exterior.
Zalamea nació hace 60 años (1951) en Buenos Aires, Argentina. Recibió el legado de su padre, el periodista y escritor Alberto Zalamea, pero sobretodo la influencia de su madre, la reconocida crítica de arte argentina Marta Traba. De ella heredó su interés por el arte y la cultura.
A sus 18 años ingresó a la Universidad Nacional de Colombia, en Bogotá, donde estudió arquitectura y se trasladó dos años más tarde (1971) a Chile. Allí cursó estudios de Antropología y Diseño en la Universidad de Concepción.
En Colombia se desempeñó como docente asociado y director de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Nacional, donde también fue director del Instituto Taller de Creación. Sus estudiantes y seguidores lo recuerdan por su carisma, compromiso y entrega.
Dentro de las más destacadas distinciones que recibió en vida, sobresalen el Primer Premio del XXX Salón Anual de Artistas Colombianos (1986), el Primer Premio de Pintura en un concurso organizado entre Francia y Colombia (1989), el Premio Casa Andrés Bello en Caracas, Venezuela (1992), y el Concurso Convenio Andrés Bello en Bogotá, (1992).
Así mismo fue reconocido con el Premio Nacional de Diseño Gráfico otorgado por Colcultura (1993) y ganó el concurso de méritos 125 años, convocado por la Universidad Nacional (1994). Fue, además, invitado de honor al XII Salón Nacional de los Sindicatos del Grupo Renault en París y al Festival de Arte Contemporáneo de Barranco en Lima, Perú, en el año 2003.
El ministerio de Cultura lamentó este miércoles el deceso del artista y recordó su “peculiar interés por la Plaza de Bolívar de Bogotá, la cual se constituyó en el eje temático de buena parte de su producción”. La entidad destacó, además, la labor de “denuncia política” que Zalamea plasmó en sus pinturas y obras gráficas, así como su “destreza mental con la línea, el diagrama y sus enormes pinturas con óleo sobre tela.”
“Su partida deja en el mundo del arte colombiano un enorme vacío. Extrañaremos su amabilidad, disponibilidad y sabiduría”, expresó el Ministerio a través de un comunicado.