Es el Rey del Porro aunque él con su prudencia infinita, se haga el invisible. Hace casi medio siglo, en 1966, el joven músico Miguel Emiro Naranjo (Ciénaga de Oro, 1945) creó la Banda 19 de Marzo de Laguneta. La pasión con que les enseñó a tocar y a interpretar el porro a esos muchachos hijos de campesinos, es la misma con que ha recorrido este país, compartiendo una música bella y ancestral que nos hace felices con solo escucharla.
Pero no solo ha deslumbrado a este país como uno de los mejores compositores de porros y el mejor director de su banda, sino que puso de pie a los franceses cuando fue solicitado para enseñarles a tocar porros a músicos en París, en una experiencia formidable de cinco años. Ha perdido la cuenta de sus composiciones cuando sobrepasó las 135 composiciones y las 89 grabaciones.
Francisco Miguel Naranjo, su padre, era un sembrador de yuca y ñame en Ciénaga de Oro y vendía lo que sembraba en el mercado de Cereté. Placidia María Montes, su madre, conserva a sus 93 años, una bella voz para cantar corridos y rancheras y para interpretar el porro El rabo de la puerca. Nadie se opuso a su decisión temprana de ser músico. Cuando su padre lo intuyó le trajo al niño Miguel de regalo de Navidad una violina.
“Yo saqué la alegría de mi papá y la dulzura de mi madre”, me dice en una conversación que empezó en la noche de apertura del Festival de Bandas de Bolívar y aún no acaba. Me cuenta que su madre celebró sus 93 años bailando y cantando. Y él le compuso “Porro a mamá”, que considera una de sus mejores composiciones. Pero nunca se imaginó que una de sus composiciones más aclamadas por los sinuanos es Río Sinú, que surgió en una clase elemental de flauta en donde había escrito en el pentagrama una palabra de dos sílabas: Casa. Y otra de una sola sílaba: Pan. La unión de esas dos palabras suscitó un fervor emocional y creativo entre los alumnos y fue el principio de su porro célebre. Pero se nutrió de manera colectiva.
“No todo lo que se toca en una banda es porro y no todo porro es exclusivo de una banda. Quiero decir que el porro se ha tocado de diversas maneras, desde los coros palmoteados con tambores, con una gaita, un acordeón, una hojita de limón, una banda, una orquesta, un grupo experimental. El porro es uno solo. No podemos limitarlo a dos modos: al porro tapao y palitiao. Allá la banda si quiere aplicar esos modos, pero en la gaita y en los tambores, se palitea. No es solo en el porro. El porro es un idioma y tiene sus estilos idiosincráticos, cada región donde se toca le otorga su dialecto. Más allá de la disputa regional de su origen, el porro le pertenece a todo el Caribe colombiano. Aunque haya regiones con mayor cultivo de este género, como lo es Córdoba, en San Pelayo, en Ciénaga de Oro, etc. Los franceses que querían tocar porros, buscaban la colombianidad a través del porro. Veo con buenos ojos que Cartagena haya iniciado el Festival de Bandas de Bolívar, para conocer y proyectar las bandas de los distintos municipios. Esa es una enorme responsabilidad cultural. Un festival incentiva la convivencia pacífica que tanto se necesita en el país. Y estimula la creatividad ante la desigualdad social. Con ese mismo sentido hemos creado el Museo del Porro en Laguneta, para guardar la memoria histórica de casi medio de música. Allí está la primera foto que nos tomamos aquel 19 de Marzo de 1966 en Laguneta, con el nacimiento de la banda. Pero eso no fue fácil. Tardé diez años para consolidarla. Ser músico requiere de mucha disciplina, perseverancia, y sobre todo, talento. Cuando yo empecé practicaba veinticuatro horas al día con una fiebre de cuarenta grados”.
Pero esa pasión por la música es la razón de su revitalización a sus 67 años, con cuatro hijos músicos y seis nietos que ya parecen signados para la música. El Maestro Miguel Emiro Naranjo no le pasan los años, porque está ocupado en la música. Y en la culminación de un libro sobre la historia del porro.
En este octubre de 2013 está impulsando la Fundación Artística del Porro, que promoverá el Encuentro de Compositores e Intérpretes, “sin sentido competitivo, más pedagógico y didáctico”.
Me confiesa que sus composiciones surgen simultáneamente a partir de una melodía que persigue una letra, o una letra que persigue una melodía. La una se abraza con la otra, simultáneamente.
Cada porro está cargado de dos sentimientos: Uno, de profunda alegría y otro, de una sutil y a veces estremecedora melancolía. Mire usted, que un porro como La Lorenza, tan alegre, tiene una melodía melancólica. Cada porro arrastra la evocación de un pasado y cruza esos dos momentos: de tensión y calma”.
Epílogo
“Le voy a contar algo que jamás he contado y que me impactó profundamente. Una vez, en una corraleja se me acercó un mantero que estaba borracho y subió hasta donde estaba tocando, luego de cinco tardes extenuantes de toros. Vestía con una franela sin mangas y tenía los labios blancos de la deshidratación y la piel quemada por el sol. Preguntó quién era el director de la banda. Le dije que era yo. Me dijo. ¿Por qué toca tanta butaca en el palco? Yo no le entendí: ¿Qué quieres decir con butaca? Butaca son esos porros de notas cortas. ¿Por qué no toca porros hondos y profundos de notas largas? ¿Por qué te gustan esos porros de notas largas?-le pregunté-.
Y me dijo algo que jamás esperé: “Es que cuando toca las notas largas, yo me hago invisible para el toro”.
El mantero se fue, y cada vez que yo estoy tocando en una corraleja, me acuerdo de ese mantero y suelto mis porros de notas largas”.
El porro para el mundo
Miguel Emiro Naranjo ha conmovido al mundo con sus porros. En Francia, Grecia, Europa, Bélgica y España, en diversas ciudades de América y en el continente asiático.
Ha ganado todos los premios regionales y nacionales, como director de la mejor banda de porros, y como compositor. Ganó el primer festival del porro en San Pelayo.
Ha dirigido las Bandas 16 de Agosto de Colomboy, 25 de Enero de las Aguaditas, San Matías de la Ye, 20 de Noviembre de San Andresito, Los Raicilleros de Planeta Rica y la 19 de Marzo de Laguneta.
Ha ejercido la docencia en Instituciones como el Andrés Rodríguez B, Escuela municipal de música de Planeta Rica, y tutor de la Universidad de la Guajira y Córdoba en los programas de Educación a Distancia.
Fue elegido por más de 70 mil votos, como el artista vivo más representativo de la música en el Departamento de Córdoba, en una convocatoria del Ministerio de Cultura, entre 128 candidatos, cuatro por cada departamento del país.
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