Lloran los tambores. Los enormes pechiches ceremoniales del Lumbalú, despiden a la cantadora Graciela Salgado “Batata” (San Basilio de Palenque, 15 de febrero 1930-14 de septiembre de 2013).
Los mismos tambores que tocaba Graciela, voz y líder de Las Alegres Ambulancias, cantadora ancestral de la estirpe de los Batata.
Desde la noche del sábado suenan los tambores en duelo. Ante su ataúd llegan los tamboreros y las cantadoras de bullerengue de la región, a la Casa de la Cultura de Palenque.
Ante su tumba, le cantan el Sexteto Tabalá, Las Estrellas del Caribe, Son Palenque, Petrona Martínez, entre otros. Canta el espíritu de Benkos Biohó.
La artista falleció a sus 83 años en la mañana del sábado en el Hospital Universitario del Caribe, en donde había sido recluida de emergencia luego de fracturarse la cadera en su casa.
“Cuando estaba en plena recuperación mi mamá empezó a ahogarse”, me cuenta su hijo Tomás Teherán, tamborero de Las Alegres Ambulancias. “Le pusieron oxígeno pero no resistió. Infartó”.A Graciela le sobreviven además de Tomás, tres mujeres: Josefa Salgado Salgado, Emelia Reyes Salgado, Teresa Reyes Salgado.
Las Alegres Ambulancias han editado hasta hoy seis álbumes musicales, todos nutridos de la música funeraria de Palenque.
El primero se publicó en 2003: “Batata y su rumba palenquera”, al que le siguieron un par de álbumes editados por el sello Ocora en 2004: “Palenque de San Basilio” y “Las Alegres Ambulancias-Música Funeraria de Palenque”; en 2006, “Batata, el legado de Palenque”(participan también el Sexteto Tabalá y otros artistas), ; en 2009 el álbum “Patrimonio” y en 2013 “Chimankongo” que se presentará en octubre de 2013.
Las Alegres Ambulancias han puesto de pie a auditorios en Europa, pero de pie para bailar, una tremenda paradoja cuando es música funeraria. Pero se toca en las nueve noches de velorio para que el muerto no ande por allí penando.
Se le despide con tambores y con uno especial que se llama Pechiche, el más grande, y este toque es la manera profunda y ceremonial de llorar que tienen los palenqueros. Lágrimas secretas que parten del alma y se extienden a los diez dedos que tamborean el cielo.
Solo puedo decir que la cantadora Graciela Salgado jamás morirá con su música.

