Cultural

Un lumbalú para Graciela Salgado Valdés "Batata"

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GUSTAVO TATIS GUERRA
17 SEPT 2013 - 08:27 AM

Son las nueve de la mañana y las mujeres bailan y cantan al ritmo de los tambores, con el ataúd de Graciela Salgado Valdés “Batata” en la puerta de su casa. Los hombres están perplejos, llorosos e inmovilizados frente a la casa. Hay un solo hombre vestido de mujer que llora a cántaros. Es Pedro Miranda. Tiene un sombrero tricolor, collares y polleras de colores, y hace de plañidera de velorios. Tiene sesenta años, es de Rocha (Arjona), y me dice que lo hace desde que conoció la tradición de llorar en los velorios.

“Lo único que yo hago es sentir el dolor”.

Junto a esta singular plañidera de velorios en Palenque, veo infinidad de mujeres que le hablan al rostro sereno, como si acabara de dormirse de Graciela Salgado. Iba a ser sepultada a las diez de la mañana, pero  sus familiares han decidido aplazarlo para las cuatro de la tarde, porque no acaban de llegar buses con familiares de toda la región de Mahates, Cartagena y Barranquilla. “Aún está fresca”, dice Enilsa Cásseres. “No parece que se hubiera muerto el sábado”.

Muy cerca de la ronda del lumbalú que no deja de bailar alrededor del ataúd, hay un parlante que resuena sin cesar la canción “Me duele, me estoy acabando” con la voz de Graciela. 

La voz suena desgarrada pero festiva, como si saliera de las entrañas de esta mujer menuda y nerviosa. Por algo ella bautizó a su grupo Las Alegres Ambulancias.

La mejor y bailable manera de burlarse de la muerte. De pronto es su propio hijo, Tomás Teherán y Guillermo Valencia, el músico del grupo de Petrona Martínez, quienes me hacen ver la realidad del lumbalú que estoy viviendo. Mira: Es ella misma la que está haciéndose su  lumbalú con sus propias canciones.

Es increíble. Tomás Teherán, su hijo, quinta generación de los tamboreros Batata, me dice en medio del funeral   que su madre es la única mujer en  toda la región de Mahates y del Canal del Dique  que rompió la tradición de tocar tambores, arte que solo hacían los hombres. 

Tocaba el llamador, las maracas, el tambor alegre y el tambor pechiche, y además cantaba y componía. La música que suena para despedirla es su propia música. Es como si ella misma hubiera preparado todo. Como si supiera que esta era la música que sonaría el día de su muerte. Guillermo Valencia me define a Graciela como “la hija del tambor”.

“África en América no encontró mejores manos que tocaran el tambor como Graciela Salgado. Ella fue junto a Dolores Salinas, Emperatriz Salinas y Lucila Salinas, las juglares del lumbalú que fueron de pueblo en pueblo, y no sólo en Palenque, Mahates y la zona del Canal del Dique, fueron con su música a San Cayetano, Gamero, a San Pablo, San Antonio, Maríalabaja,  Cartagena y el resto del Caribe, a enseñar una música tradicional que se llama el Lumbalú. 

“Ella “reventó el dique de la africanía en el Caribe”, puntualiza Guillermo. Sin su aporte, el lumbalú no hubiera tenido ese impacto que tuvo luego en el resto de Colombia y en el mundo. Las Alegres Ambulancias estuvieron en París, España, Londres, Dinamarca, Marruecos, etc. La música funeraria de Palenque puso a bailar el mundo.

Tomás me cuenta que en el último álbum de Las Alegres Ambulancias que aparecerá en octubre de 2013 con el nombre de “Chimankongo”, hay dos canciones tradicionales del lumbalú que su madre aporta al álbum. Rescata juegos infantiles de velorios en Palenque e integra a sus hijos en este trabajo musical.

“Mi madre era una mujer con una gran fortaleza. Ella levantó a su propia familia, con música nos sostuvo a sus cuatro hijos, y el legado que nos deja es muy grande.Yo le digo: Madre, no te vamos a defraudar. Tengo el corazón roto,  hecho miguita, pero no te vamos a defraudar”.   En este lumbalú empiezan a llegar nuevas cantadoras.

Palenque en duelo por la muerte de su más grande cantadora y tamborera Graciela Salgado. AROLDO MESTRE – EL UNIVERSAL

Tomás Teherán Salgado, hijo de Graciela Salgado. AROLDO MESTRE – EL UNIVERSAL

Son de Negros Cimarrones de Malagana en los funerales de Graciela Salgado.Son de Negros Cimarrones de Malagana en los funerales de Graciela Salgado.Son de Negros Cimarrones de Malagana en los funerales de Graciela Salgado. AROLDO MESTRE – EL UNIVERSAL

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