La muerte se abraza con la fiesta.
Los gestos del duelo son el contrapunto de la sensualidad en el baile. María Victoria Castellanos (Montería, 1953), exhibe diez fotografías de su serie Expresión/Muerte y Vida”, en el Museo Histórico de Cartagena.
Las hizo en el funeral de Dolores Salinas Cassiani en Palenque y en las Fiestas de la Boquilla. El lumbalú es algo más que un ritual. Es la mejor actitud que he conocido de como despedir a los muertos. Y no es una actitud fingida ni artificiosa.
Se llora y se baila. Se canta con tambores y se celebra lo mejor de lo que era el difunto. Desde mis once años tuve conciencia de la muerte al ver por primera vez un cadáver en su ataúd. Era mi abuelo abuelo Ricardo Guerra en Sahagún.
Los llantos verdaderos y auténticos despertaban el llanto dormido en aquellos años en que a los hombres por asuntos de machismo se les prohibía llorar. Pero el lumbalú es la otra cara de la cultura funeraria de Occidente. No permitir que el finado quede penando por los lugares donde anduvo, solo lo logra cantando y bailando ante el féretro. Y expresando sus virtudes. Creo que es una bella herencia africana las que heredamos con Palenque.
Y el mundo debiera aprender esa lección de humanidad. Todo lo anterior para celebrar la mirada cuidadosa y testimonial con que María Victoria Castellanos ha captado estos instantes. La expositora es egresada en Química, de la Universidad de Antioquia.
Ha expuesto en el Salón Colombiano de Fotografía, Seleccionada en 1995, mención 1996, seleccionada en la primera Bienal de 1998 y segunda Bienal de 2000. En el salón de la Universidad Pontificia Bolivariana ha sido seleccionada en los años 2005 y 2006. Seleccionada en Fotografía Latinoamericana año 1996, y Aqueduct 2000. En su lente pasa insaciable el Caribe en todos sus matices.
