Cultural

Nadie olvida al gran cantante Tony Camargo

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GUSTAVO TATIS GUERRA
18 FEB 2014 - 12:15 AM

La música nos arruga el corazón y nos hace sentir livianos y dulcemente desamparados en medio de la noche de Barranquilla. Es que Tony Camargo (Guadalajara, 1926) ha empezado a cantar en este jueves trece de febrero de 2014,  en el auditorio del Teatro Amira de la Rosa, una canción que vive dentro de cada uno de nosotros más allá del filo de la medianoche del último día del año.

Es “El Año Viejo”, de Crescencio Salcedo, cantada con el mismo brillo y esplendor de 1953 para el mundo desde México. Cuando él le confiesa a Daniel Samper Pizano que jamás había venido a Colombia y es la primera vez que nos visita a sus 88 años, el público suspira y yo mismo termino diciendo casi en coro con alguien que está en el puesto de atrás: “Siempre creí que era colombiano”.  La primera impresión que s e tiene cuando se está cerca de Tony Camargo es su contagiosa manera de vivir.  Siempre tiene una sonrisa en los labios, y cuando se le pregunta por más  de sesenta años de vida artística, recuerda con detalles  cada escena de lo que ha sido su extraordinaria existencia.

Va  junto a su esposa Gilda Guadalupe González, con quien ha vivido cuarenta y ocho años. Salieron ilesos de un accidente automovilístico el pasado veinticuatro de diciembre,  pero  los golpes le empezaron a salir pero las ganas de cantar siguen intactas.   Al cantar a Crescencio Salcedo confiesa que no tuvo  el privilegio de conocerlo, interpretó muchas  de sus bellísimas canciones como Mi cafetal, El compae Mochila, entre otras. El poeta Juan Manuel Roca que está a mi lado me dice que la sola interpretación de Crescencio Salcedo y de una de sus canciones menos conocidas como El compae Mochila, justifican con creces la espléndida presencia de este maestro. “Es para que el país esté resonando  esta bella voz de Tony interpretando a Crescencio”. Pero en Colombia hay más paisaje que país, nos recuerda  Roca. Lo vemos caminar por los pasillos del Hotel del Prado junto a su esposa, saludando y abrazando a cada persona que encuentra, y Roca dice: “Es un viejo maravilloso. Qué pureza de ser. Es un ángel”. Tony lamenta ahora no haber venido a Colombia. “He estado tan cerca, en Venezuela y no había podido dar ese salto. Pero si Dios me da vida, volveré. ¡Qué  gente bella son ustedes! Venir a Barranquilla a este carnaval ha sido una enorme  bendición que colma mi corazón. Ya quisiera conocer Cartagena, pero no  a las carreras.

Ahora viajaremos a Santa Marta. Le daré mis números telefónicos para cuando vaya a México”.  Nos pregunta si sabemos de algún familiar de Crescencio Salcedo y volvemos a contar la triste historia de su final: descalzo vendiendo flautas para sobrevivir. Tony dice que algún familiar debe aparecer por allí. Prueba por primera vez en Barranquilla los sabores de un “cabeza de gato”, el machucado de plátano con cebolla y pedazos de cerdo. Y saborea con placer un bocado de ajonjolí con yuca, mientrs escucha  una banda de San Pelayo. “Qué música tan bella, pero no escuchamos al cantante”. Le digo que es una música instrumental  ancestral de la región sinuana. Nos  habla de Agustín Lara, de Benny Moré, Toña La Negra, Carmencita Pernet(está muy malita en un ancianato), José Alfredo Jiménez, Pérez Prado, en otros.

Es la voz

Tony Camargo es la voz de  “El año viejo” (Crescencio Salcedo),  “La Engañadora”(Enrique Jorrín), “El negrito del Batey” (Medardo Guzmán)
 “Bandolera (Victor Cavalli), entre otras canciones que están en la memoria del continente.  A sus 88 años no bebe nada frío y prefiere tomarse una cerveza "al tiempo" (nosotros aquí decimos "al clima", con tal de cuidar la voz. Es el primer encuentro con este gran maestro.

El cantante mexicano Tony Camargo en el Carnaval de las Artes de Barranquilla. Gustavo Tatis-El Universal

Tony Camargo en el Carnaval de las Artes en Barranquilla 2014. Diario adn.com

Tony Camargo en 2014 y en 1953. Samantha Castrillón

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