La ficción nació el día en que a alguien se le ocurrió inventar un cuento para aplazar una noche más su propia muerte.
Todo contador de cuentos tiene el germen de Sherezada, ante el califa implacable que la ha condenado a muerte.
Conozco a Alberto Borja a su regreso de Bogotá luego de estudiar Arte Dramático .
Lo vi actuar en muchos dramatizados de televisión haciendo papeles de gran carácter y personalidad. Luego lo escuché contar magistralmente y llevar a escena cuentos de tradición oral y cuentos de ficción de la región Caribe, como El tambor del diablo.
Alberto convirtió su propia casa del sector Toril en el Pie de la Popa en un escenario teatral para medio centenar de espectadores, la Fundación Caza Teatro, una casa donde sus cuatro habitante son actores profesionales: su esposa Dora y sus dos hijos Rodrigo y Clara.
No satisfecho con ser uno de los mejores actores y cuenteros, convenció a Dora en crear el Festival de Cuentería de Cartagena y el Concurso Estudiantil de Narradores Orales, el más legítimo laboratorio y semillero de futuros actores y actrices.Ha representado a Colombia en España, Venezuela, México, Nueva York, Ecuador.
Nos conmueve escucharle contar los cuentos del Compae Goyo, las Mil y una Noches y los cuentos orientales de Marguerite Yourcenar. Es magistral.