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Iván González lanza novela Locos por Martina

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REDACCIÓN CULTURAL
24 MAR 2015 - 12:00 AM

Iván González dice que no hay milagros. Solo disciplina y un poco de riesgo. Un día tomó la decisión terrible para un papá de 4 hijos, resolvió no ser más un profesor que escribía, para convertirme en un escritor que dicta clases, pero ahora manejando su tiempo, sin tener que cumplir horarios de manera permanente.

Realmente ha sido "una gran irresponsabilidad con mi familia". "Después de varios días pasando las de San Quintín, tomé mis maletas, me fui para Bogotá como un aventurero, a una edad inapropiada. Dejé de dictar quinientas horas diarias de clase para dedicarme a escribir como actividad prioritaria, pero en mi casa empezó a escasear el dinero, porque por escribir nadie te paga. Escribes, sacas el libro y a él le toca defenderse solo.

La mayor ganancia de la venta de libros es para editores y librerías, los escritores estamos a merced de ellos y es legal. O quebrando amigos de pequeñas editoriales, como ocurrió con mis primeros libros, que dependían ser comprados por alguna institución pública para salvar el dinero invertido, pero sin opción de ser comercializados. Muchas veces he sentido deseos de tirar la toalla.

No imaginas los momentos difíciles que he pasado. Algunos pocos amigos  lo saben y otros lo han padecido, cuando he abusado de ellos. Unos me siguen queriendo otros no. No los culpo".

Este miércoles 25 de marzo a las 4 de la tarde en el Centro Cultural Colombo Americano de Cartagena (Centro), presentará su nueva novela que tiene como protagonistas a adolescentes: "Locos por Martina", publicado por Educar. Antes había publicado la novela El Pagadiario, Napo, daler camino Napo, La pelota caliente, entre otras.

¿Has escrito toda la vida o es algo nuevo?

Escribo desde que tengo uso de razón, desde que aprendí a leer y escribir. Mi primer articulo de prensa me lo publicó el Universal de Cartagena a los doce años, era un articulo sobre una corrida de toros en la plaza de la Serrezuela que me impresionó.

Pero soy escritor y teatrero porque estudié en el colegio Salesianos del padre Mario Restrepo y del Profesor Ramón Rojano…fueron una influencia fantástica, hice parte del círculo cultural Salesiano y fundador del periódico Matices, en los años 70.

Después vinieron otros como Nayib De la Ossa, quien me ayudó a creerme el cuento de ser escritor y dramaturgo,  Luís Enrique Pachòn, quien hizo que me inclinara definitivamente por el teatro y Jaime Díaz Quintero, quien me enseñó el teatro de cada día, el teatro como oficio, el que se hace dentro de un grupo.

¿Qué se necesita para ser escritor?

Lo primero es tener algo que decir, si no tienes nada que decir, es mejor que no lo hagas, por ejemplo, yo no vivo contento con el mundo que me ha tocado, hay muchas cosas en él que no me gustan, que me desestabilizan. Amo, sufro, me alegro, me decepciono y me asombro, más o menos como los demás seres humanos y esos son temas para contar, temas que le puede interesar a los demás o que simplemente necesito contar para sacarme los fantasmas que me habitan. Además soy sensible, apasionado, observador y chismoso. Me gusta ver, criticar y contar. También soy embustero, me encanta inventar historias, cambiarlas, tergiversarlas por placer…es herencia de mi padre quien era un hombre muy mentiroso. También soy algo mitómano, porque siempre me termino creyendo esas historias que invento y después no distingo que es verdad y que es mentira en ellas.

Lo otro es saberlo contar, decirlo de manera que le interese al lector, tener una estrategia narrativa que lo toque, que le llegue, que lo divierta o incluso que lo moleste, que lo altere y para eso se requiere de talento y de técnica. La técnica hay que aprenderla, estudiarla, con el talento se nace.

¡Ah y lo más importante, tener mucha disciplina! Dormir poco, apagar tarde la lámpara y encenderla temprano o ponerse horarios como en cualquier trabajo, volverlo un oficio.

Háblenos de Locos por Martina, ¿de qué trata?

Es una historia de amor  entre adolescentes, la escribí para mi hija Dayana y sus amigas que están viviendo esa hermosa y conflictiva etapa de la vida. Yo le reclamaba que ella no leía mis libros y me contestaba que mis libros no eran para personas de su edad, entonces retomé esta historia que había iniciado en un taller con adolescentes.

La historia está basada en acontecimientos reales de mi juventud. El taller se llamaba “me acuerdo” y consistía en recordar algo del pasado de uno y contarlo usando la muletilla” me acuerdo”. Así surgió esta historia que narra acontecimientos de una época de mi vida, como los he querido recordar, no como fueron realmente. Eso quiere decir, que gran parte de lo narrado, solo debió haber ocurrido en mi imaginación y me lo he creído, no sé.

¿Literatura o  teatro?

Muy difícil responder esa pregunta. Siempre soñé con ser escritor y un día cualquiera, Pachón me metió una zancadilla, me fui al abismo y caí en el teatro.

Disfruto escribir, me encanta inventar y contar historias y eso lo hago tanto en el teatro como en la literatura, pero cuando escribo un cuento o una novela no dependo de nadie, solo dependo de mi disciplina, mientras que el teatro es con otras personas, no solo depende de mí, depende también de otros, eso lo vuelve complejo. Pero en el teatro el contacto con el público es inmediato, sabes enseguida si lo que escribiste, montaste o actuaste funciona, porque tienes al público allí, dispuesto a aplaudirte o lanzarte tomates. Mientras que en la literatura no ves al lector, no puedes medir sus reacciones, ni siquiera sabes que lectores lograron terminar de leer el libro.

Por otro lado, el teatro, aunque parezca mentira, es más rentable que la literatura. Por lo menos para mí lo ha sido. Normalmente me pagan bien por escribir un libreto o un guion y mucho mejor por realizar un montaje. Claro, ahora después de muchos años. Al principio no era así y muy poco ha ocurrido en mi ciudad, donde aún les cuesta creer que un libreto pueda costar lo mismo que un plano arquitectónico, por ejemplo. Por eso he vivido parte de mis últimos años en Bogotá.

Vender libros es muy difícil y el porcentaje de ganancias para el escritor es infame. Además hay géneros como la poesía y el teatro que no tienen mercado. Tengo más de 100 obras teatrales escritas, algunas representadas, otras no, que tal vez nunca logre publicar.

¿En que trabaja ahora?

Estoy trabajando en una novela que transitoriamente se llama “Amigo es el ratón…” que es otra novela urbana - policiaca como “ El Pagadiario”, creo que es como su continuación, parte de la misma saga, que cuenta el suicidio o posible asesinato de un muchacho de 14 años, hijo de un mafioso. Esta, como su nombre lo indica, es una historia de deslealtades, de traiciones entre amigos. Ya está casi lista, vamos a ver qué ocurre.

El escritor Iván González presenta este miércoles su novela Locos por Martina. Lidia Corcione

Iván Gpnzález, escritor cartagenero, dramaturgo y novelista. Lidia Corcione

Portada de la nueva novela de Iván González. Zenia Valdelamar-El Universal

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