Cultural

Guillermo Guerrero Figueroa: La cosecha del humanista

Compartir
GUSTAVO TATIS GUERRA
03 SEPT 2015 - 12:00 AM

“Lo único que tenemos que hacer es construir sobre la arena pensando que es mármol”,  dice recordando a Borges. Nada ha impedido que este eminente pensador del Derecho, consagre su sabiduría y experiencia de 81 años, al ejercicio temprano de su profesión, y llegue a las siete de la mañana  a su oficina de la Calle de la Tablada.

Ha planeado donar muy pronto su inmensa biblioteca especializada en Derecho a la Fundación Tecnológica Antonio de Arévalo. La editorial Leyer acaba de publicar su Manual de Derecho del Trabajo, que recoge en 948 páginas, la síntesis de todos sus libros que han sido fuente de obligada lectura en las universidades de Colombia y América Latina.

Guillermo Guerrero Figueroa (1934) es Profesor Emérito de la Universidad de Cartagena, Delegatario  de la Constituyente de 1991, miembro Emérito de la Academia Iberoamericana de Derecho del Trabajo y Seguridad Social con sede actual en Brasil. Miembro fundador de la Asociación iberoamericana de Derecho del Trabajo y Seguridad Social en Buenos Aires en 1980. Miembro de la Academia colombiana de Jurisprudencia. Tratadista de Derecho Laboral. Miembro de Número de la Academia de Historia de Cartagena de Indias. 
 

¿Cuál es la misión esencial de los abogados litigantes en la sociedad contemporánea?
-El abogado ejercitante es el que ama el ambiente forense y vive apasionadamente dedicado al ejercicio de su profesión. Está formado para la lucha litigiosa: es un estado del alma. El abogado ejercitante nace para litigar, como otros nacen para hacer versos, o pintar cuadros. Sabe derecho, conoce y ama la vida. El abogado litigante refleja el derecho en pleno combate para imponer la justicia en casos en conflicto. El derecho se aprende estudiando y estando al día con la normatividad positiva, pero se ejerce pensando para que los jueces apliquen la justicia y la equidad en beneficio de nuestros representados.
 

Usted fue el autor de las propuestas sobre el trabajo  en la Constitución de 1991. ¿Qué  piensa de la vigencia de su tesis?
- Todo lo que es orgullo de los pueblos es fruto del trabajo.Como jurista expliqué la “importancia del trabajo” en la Constituyente que se encuentra publicado en la Gaceta Constitucional No. 6 de 1991.Desde una dimensión humanista, considero que la naturaleza y finalidad del trabajo están íntimamente vinculados a la razón de ser del hombre, ya que por su medio se expresa, perfecciona o se deteriora. Es el fruto de su propia acción por la cual se comunica con sus semejantes y se vincula con el mundo que se le ofrece como escenario. La actividad que despliega está  señalada por nota de racionalidad, libertad, habitualidad. No solo tiene asu alcance los recursos naturales, sino que cuenta con su capacidad de inteligencia para utilizarlos a su acomodo.

Al actuar sobre la naturaleza construye una fuerza liberadora y, por consiguiente, tiene un valor espiritual. Se libera de sus necesidades, domina el mundo y logra lo necesario  para su subsistencia. Todo hombre está obligado a trabajar para devolver a la com unidad lo que de ella ha recibido con el producto del trabajo de generaciones pasadas e incrementar las riquezas materiales y espirituales que la sociedad pone a su disposición de la generación actual y de las generaciones futuras. Esta obligación tiene un fundamento en un principio de justicia social y solidaridad.

El hombre se perfecciona con su trabajo. Convierte el barro en hogar, el color en cuadro, las ideas y palabras en libro, la piedra en estatua. Todo el capital de la humanidad es trabajo  acumulado de generaciones que han laborado y son sus legítimos dueños las generaciones que trabajarán. 
 

¿Qué le gusta decirle a sus estudiantes sobre la filosofía del trabajo?
- Me gusta decirles que solo el estudio y el trabajo dignifican y engrandecen al ser humano, así como el fuego descubre los agradables perfumes del incienso, el trabajo descubre los méritos del hombre. Me gusta repetir la sentencia de Leonardo: “Sabiéndote efímero, trabaja como si fueras eterno.

Y de la perfección no te preocupes que nunca la alcanzarás”. También les repito los versos de Antonio Machado: “Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante, no hay camino, sino estelas en el mar”.

¿A su edad qué siente de la vida?
- Te respondo con un poema de Amado Nervo:
Muy cerca del ocaso, yo te bendigo vida
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida.
Porque  veo al  final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje la miel o la hiel de las cosas
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas;
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

...Cierto, a mis lozanías  va a seguir el invierno;
¡más tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas noches de mis penas;
Mas no me prometiste
tú solo noches buenas;
Y en cambio tuve algunas santamente serenas...

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes!
¡Vida, estamos en paz!

(Luego de declamarme el poema de Nervo, se detuvo a mirar una fotografía desu esposa y confesó: “Gracias a la vida que me ha dado tanto: Me dio una esposa que ha cuidado mi salud. Me casé hace más de cincuenta años con la distinguida dama Judith Arrieta Gómez, quien heredó de su abuela Silvia Salzedo de Arrieta, grandes actitudes artísticas, además de ser excelente madre”.
¿Qué recomienda usted para expresar afecto y felicidad a un ser humano?
- Le respondo con otro poema de Ana María Rabatte:

Si quieres hacer feliz

a una persona que quieres mucho...
díselo hoy; sé muy bueno...
¡En vida, hermano, en vida!
 

Si deseas dar una flor,

no esperes a que se muera...

mándala, hoy, con amor...

¡En vida, hermano, en vida!

Si deseas decir: "Te quiero"

a la gente de tu casa...

al amigo, cerca o lejos...

¡En vida, hermano, en vida!

No esperes a que se muera
la gente para quererla
y hacerle sentir tu afecto
¡En vida, hermano, en vida!
 

Tú serás muy feliz

si aprendes a hacer felices

 a todos los que conozcas...

¡En vida, hermano, en vida!

Nunca visites panteones

ni llenes tumbas de flores.

Llena de amor corazones...

¡En vida, hermano, en vida!

El humanista y pensador del Derecho Guillermo Guerrero Figueroa. Gustavo Tatis-El Universal

Guillermo Guerrero Figueroa, junto al busto realizado por el escultor Alfredo Tatis Benzo. Gustavo Tatis-El Universal

El humanista en su biblioteca personal que donará a Cartagena. Gustavo Tatis- El Universal

En su inmensa biblioteca especializada en Derecho, un tesoro que contiene además textos filosóficos, literarios, jurídicos. Archivo El Universal

Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News
Publicidad