Todos en algún momento de nuestra vida hemos interpretado, sin planearlo, a un personaje de William Shakespeare. Ese fue en esencia el mensaje de los invitados especiales al conversatorio “Recordando a William Shakespeare” en el Hay Festival Cartagena 2016.
El historiador británico, Simon Schama; el productor de televisión, Alan Yentob; el traductor de libros, Daniel Hahn; la dramaturga, Deborah Levy y la escritora Nell Leyshon en diálogo con Peter Florence narraron sus vivencias sobre cómo la relación intima que tuvo cada uno de ellos con las obras de Shakespeare impactó sus vidas de manera positiva.

“No pasa un día sin que alguna persona a algún país del mundo exprese una frase de William Shakespeare sin que, quizás, tenga conocimiento del origen de aquello que acaba de decir. Él creo frases que en el momento de la historia que a él le tocó vivir no existía y que hoy hacen parte del coloquio de la gente común y corriente”, comentó Alan Yentob.
“Es muy difícil negar la humanidad de las obras de Shakespeare porque todas ellas tienen un hilo conductor común y es el relato universal de un personaje, que indicustiblemente te habla de manera directa cuando te relacionas con él y te identificas con él y puedes llegar a pensar que el discurso que pronuncia ha sido elaborado directamente para ti”, afirmó la escritora Nell Leyshon.
Nell Leyshon contó que a sus trece años, Shakespeare, le dio un norte a su vida. “Vivía en una casa de campo, era densa, con techo de paja y pisos de
arena. Mi papá me cuestionaba porque a mi me gustaba estudiar. Me decía: ¿Qué te pasa? Te la pasas todo el día en ese escritorio haciendo tareas, perdiendo el tiempo. Pero yo me había expuesto a mi propia curiosidad. Un día cualquiera me encontré un libro de Shakespeare y el discurso del Rey Lear me hizo eco en mi cuerpo. Cuando por fin pude ir a la escuela, el primer día de clases, la maestra anunció que leeríamos a William Shakespeare y me dio esa mañana un discurso para aprender, se trataba del mismo que ya yo había leído por mi misma. Eso fue emocionante para mi. A los días la maestra nos llevó a ver la versión de Polanski de Hamlet en cine. Hubo violencia, sexo, sangre, vello púbico; todo a la vez. Con Shakespeare descubrí que cualquier persona podía hacer algo así de grande como él lo hizo”.
Simon Schama contó que su primer encuentro con Shakespeare lo tuvo a los 10 años a través del teantro, en Londres. Fue sobrecogedor, dijo. “Estabamos en plena guerra, la mitad de Londres estaba destruida. Lo primero que sentí cuando el actor comenzó a pronunciar sus parlamentos era que me hablaba a mí. Shakespeare nos invita a vivir los hechos crudos y desnudos”.
Las obras de William Shakespeare han sido traducidas a todos los idiomas. “Todo el mundo conoce el lenguaje de este escritor inglés, aún cuando no conoce su idioma original. Esto lo ha hecho posible el lenguaje que él empleaba. Era muy descriptivo. El lector y el espectador en el teatro podía imaginar el escenario que Shakespeare les contaba en detalle. Eso ha hecho también posible que las compañías de dramaturgia de distintos países hayan hecho su propia adaptación de las obras”, aportó el traductor de libros Daniel Hahn.
Por su versatilidad para contar historias y por su habilidad para crear personajes universales, Shakespeare tiene un futuro asegurado entre las generaciones venideras.



