Gabriel García Márquez tuvo la pasión del cine desde que era un niño en Aracataca, de la mano de su abuelo el coronel veterano de la guerra de los Mil Días Nicolás Márquez Mejía, quien lo llevaba al Cine Olympia , que dirigía el italiano Antonio Daconte. Fue el primer crítico de cine desde que trabajaba en los diarios El Universal, El Heraldo y El Espectador, entre 1948 a 1955. En El Espectador ejerció la crítica sistemática de cine. García Márquez pensaba con imágenes todo lo que escribía.
15 reporteros del mundo están en Cartagena, del 28 de febrero hasta el 6 de marzo, elegidos por la Beca Gabo de Periodismo Cultural, cuentan individualmente lo que ocurre en el Festival Internacional de Cine de Cartagena (Ficci 58). Alguna vez Gabo dijo que su relación con el cine era como un matrimonio difícil. Nunca pudo prescindir del cine en su vida. Quiso ser cineasta al estudiar cine en Italia, guiado por los maestros destacados del cine italiano.
La vida tiene sus sorpresas, y su hijo Rodrigo García Barcha, es uno de los grandes directores contemporáneos, cuya visión de la imagen interioriza situaciones humanas y el mundo secreto de las reaciones entre parejas. Es un apasionado por las historias medievales.
El vínculo de Gabo con el cine rebasa la adaptación de sus novelas o sus guiones al cine, su experiencia como actor efímero, montador, guionista, director e impulsador de la Escuela de Cine San Antonio de los Baños en La Habana.
Los maestros y el laboratorio de noticias
Esta sexta Beca Gabo cuenta con la visión iluminada y rigurosa de expertos, quienes en sesiones de taller y clínicas personalizadas, pulen como orfebres, las sílabas de los narradores. Ellos son los maestros de la Fundación Gabriel García Márquez para un Nuevo Periodismo Iberoamericano: Héctor Feliciano (Puerto Rico) y Jonathan Levi (Estados Unidos), y el acompañamiento de los maestros invitados internacionales David Trueba (España) y Stephanie Zacharek (Estados Unidos). Los 15 reporteros vienen de 11 países.
Héctor Feliciano (Puerto Rico). Columnkista del diario El País de España. Corresponsal cultural en Europa para los diarios norteamericanos The Washington Post y The Los Angeles Times. Ha publicado, además, en Le Monde, Clarín, Etiqueta Negra, El Malpensante y Letras Libres. En París, Francia, ejerció como redactor en jefe de World Media Network, una agrupación de diarios europeos. Igualmente, trabajó como director artístico en la Oficina de Asuntos
Culturales de la Alcaldía de París. Por su libro El museo desaparecido, la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York le otorgó la prestigiosa beca del National Arts Journalism Fellowship Program (NAJP).
Jonathan Levi (Estados Unidos). Tras graduarse en la Universidad de Yale, Levi recibió la Mellon Fellowship para estudiar en la Universidad de Cambridge, donde en 1979 fue cofundador y posteriormente editor en Estados Unidos de la revista literaria Granta, según The Daily Telegraph “la revista más impresionante de su tiempo”. Al dejar Granta, Levi ha dividido su tiempo entre la escritura y la producción. Es el autor de dos novelas, A Guide for the Perplexed, y la más reciente, Septimania.
Los cuentos y artículos de Jonathan Levi han sido publicados en medios como Granta, Condé Nast Traveler, GQ, Terra Nova, The Nation y The New York Times. Desde 1997, Levi ha sido colaborador asiduo de The Los Angeles Times Book Review. Actualmente vive entre Nueva York y Roma, donde escribe sobre artes y viajes para The International New York Times y Condé Nast Traveler. Además, dirige talleres para las organizaciónes Under The Volcano en Tepoztlán, México, y In Vino Veritas en Italia.
Stephanie Zacharek (Estados Unidos). Es crítica de cine de la revista Time. Anteriormente fue crítica para Village Voice y Salon.com. Ha ejercido el periodismo cultural en medios como The New York Times, New York Magazine, the Los Angeles Times, Rolling Stone y Sight and Sound.
Es miembro del New York Film Critics Circle y la National Society of Film Critics. En 2015 fue finalista del Premio Pulitzer, en la categoría crítica. El jurado resaltó que sus textos combinan el placer de la exuberancia intelectual, la perspectiva de la experiencia y el poder transportador de la buena escritura.
David Trueba (España). Estudió periodismo y ha sido guionista de numerosas películas, entre otras Los peores años de nuestra vida, o La niña de tus ojos y Balseros, único documental español nominado al Oscar. Para televisión codirigió el show El peor programa de la semana y creó la serie ¿Qué fue de Jorge Sanz?.
Ha dirigido películas como La buena vida, Obra Maestra, Soldados de Salamina, Bienvenido a casa, La silla de Fernando y Madrid,1987. En 2013 presentó su última película estrenada hasta la fecha, Vivir es fácil con los ojos cerrados, que recibió seis premios Goya.
Ha publicado cinco novelas, entre ellas Saber Perder (2008), que le valió el Premio Nacional de la Crítica a la Mejor Novela. Paralelamente ha mantenido una labor como articulista de prensa en diferentes medios, entre ellos el diario El País y el dominical de El periódico de Catalunya, en los que mantiene una columna semanal.
Los quince reporteros
Natalia Roldán (Colombia), María Alejandra Santamaría (Colombia), Yonathan Loaiza (Colombia), Julio César Lara (Colombia), Teresita Goyeneche (Colombia), Marcela Vargas (México), Agustín Acevedo (Uruguay), Luiza Miguez (Brasil), Subraj Singh (Guyana), Yoel Suárez (Cuba), Mónica Castillo (Estados Unidos), Cláudia Marques Santos (Portugal), Andrea Gutiérrez (España), Cristina Brinza (Rumania), Leah Varjacques (Francia). La relatoría del taller estará a cargo de la periodista y productora de televisión estadounidense Patricia Gras.
Epílogo
Cada reportero tiene el mundo en sus manos cada vez que elige la primera palabra de lo que cuenta.
Cada reportero cuenta, interpreta, descifra o reinventa el mundo que toca.
Cada palabra puede ser la génesis de un milagro incesante.
Cada palabra, el misterio de una realidad siempre en fuga, riesgosa,huidiza, aproximada o fragmentaria.
Cada reportero puede ser el artista de sus palabras.
Cada reportero al intentar ser objetivo es también subjetivo, porque en cada visión se integran los pensamientos, las emociones y los conceptos.
El corazón y la razón como dos ríos que se abrazan y encuentran.
Cada cronista es como lo decía Gabo, el novelista de la realidad.
Para ver
La versión de Memorias de mis putas tristes, sobre la última novela de García Márquez, es una prueba de que el cine como lenguaje independiente, puede construir a partir de una historia narrada, imágenes que enriquecen el alma enigmágica de las palabras.
https://youtu.be/3UDdBDXw79U
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