Se celebra en Cartagena y el Caribe colombiano los 143 años del natalicio del poeta Luis Carlos López, el célebre ‘Tuerto’ López (Cartagena, 1879 - Cartagena, 1950). El homenaje es organizado por la Fundación Luis Carlos López, que promueve el estudio de la vida y obra del más grande poeta de la primera mitad del siglo 20 en Cartagena y uno de los mejores de Colombia, cuya obra traducida a diversos idiomas cuenta con estudios académicos de investigadores y críticos en universidades europeas y norteamericanas. Lea aquí: Luis Carlos López cumple mañana 143 años de natalicio, prográmese.
La agenda en homenaje al ‘Tuerto’ López empezó en la Biblioteca Luis Carlos López del Colegio Comfenalco, a cargo de Haroldo Rodríguez Osorio, presidente de la Fundación. Prosiguió el viernes 10 de junio, con la exhibición en la Institución Educativa Corazón de María, de Cartagena, de ‘A mi ciudad nativa’ (1999), documental producido por el Instituto Distrital de Cultura, hoy, Instituto de Patrimonio y Cultura (IPCC); Telecaribe y el Ministerio de Cultura. En ese acto se realizó un conversatorio sobre el poeta, con la participación de la poeta Iliana Marún, directora ejecutiva de la Fundación.
Un siglo de poesía
Hoy, sábado, a las 12:30 p. m. se emitirá por Telecaribe el documental ‘A mi ciudad nativa’, y a las 5 de esta tarde se llevará a cabo una conversa virtual ‘Un siglo de poesía’, con la participación de Haroldo Rodríguez, Iván Barboza, Iliana Marún y Ensuncho de la Bárcena, moderada por Eduardo García Martínez, y la participación especial de Jesús Buelvas Pedroza. El acto será transmitido por el perfil de la Fundación Casa de Poesía Luis Carlos López, en Facebook.
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Miradas sobre el ‘Tuerto’
Héctor Rojas Herazo tuvo una devoción por el poeta Luis Carlos López Escauriaza, hermano de Domingo López Escauriaza, fundador del diario El Universal. A él le tocó acompañar a Domingo López en los funerales del poeta, y cuando ya lo tenían dentro del ataúd, el 30 de octubre de 1950, a Rojas le parecía que había crecido más después de la muerte. No se ajustaba al ataúd, como si se burlara de la oscura y estéril solemnidad de la muerte. Rojas Herazo escribió un bellísimo artículo sobre el poeta en aquel lúgubre y lluvioso octubre de 1950, y su primo Donaldo Bossa Herazo pronunció unas palabras en los funerales. Domingo López, con el seudónimo de Nonagenario, escribió una serie de artículos sobre su hermano años después.
“Ningún otro caso en la poesía de América como el de Luis C. López, de apegamiento al terruño, al vuelo de las incidencias y al zumbido monorrítmico de los días en torno a la espadaña de la parroquia”, escribió años después, el 28 de junio de 1952, en El Tiempo el poeta Rojas Herazo.
“López es Cartagena y Cartagena es Luis Carlos López. Si el autor de ‘Mi Villorio’ –con ese sentido del color, con ese conocimiento de la pluralidad humana, con esa noción de quietismo provinciano– hubiese escrito novela, sería nuestro más grande costumbrista”.
Se han escrito muchos libros sobre el ‘Tuerto’ López, un estudio crítico de Guillermo Alberto Arévalo, una semblanza de Germán Espinosa, una antología crítica de Jorge Zalamea Borda, una antología de la obra reunida publicada por Áncora Editores, con un magistral artículo del maestro Juan Gossaín, de quien habíamos leído una crónica sobre el poeta en la revista Cromos.
Sus poemarios
El poeta Luis Carlos López publicó ‘De mi Villorio’ (Madrid, 1908), ‘Posturas Difíciles’ (1910), en colaboración con Abraham López Penha y Manuel Cervera. ‘Por el Atajo’ (1920), ‘Versos’ (1946). En sus poemas, López delinea con mordacidad y humor visceral, el retrato moral de sus contemporáneos. Estos retratos de Cartagena, de su historia y de sus habitantes, incomodaron a muchos lectores que no soportaban la singular mirada del ‘Tuerto’ López, que no era tuerto sino bizco.
Reportajes al ‘Tuerto’ López
Leo y releo a Luis Carlos López desde niño. Su obra era uno de los tesoros de la biblioteca de mi padre. Cada vez vuelvo a sus poemas y siento la vigencia de sus ingeniosas metáforas y sus singularidades paradojas de la vida de Cartagena en la primera mitad del siglo veinte.
La vida como periodista en El Universal nos permitió el privilegio de entrevistar a dos hijos del poeta: a Marina López, hija del poeta, y a Horacio López, que era una réplica del poeta, un poco más grueso y de tez morena, quien vivía en Turbaco, Y entrevistar a Carmencita Delgado de Rizo, guardiana de la memoria de la tertulia El Bodegón, y a Alicia López de Otero, hija de Domingo López Escauriaza. También a uno de los más grandes críticos de la obra del poeta, al investigador norteamericano James Altrum, con una tesis laureada que fue publicada en Colombia. Con la Universidad de Cartagena, realizamos un par de programas de ‘Al Pie de la Letra’ dedicados al ‘Tuerto’ López. Con una propuesta de lectura comparada entre la obra de Luis Carlos López y Raúl Gómez Jattin, ganamos una de las becas Héctor Rojas Herazo. Ese libro aún se mantiene inédito.
López es Cartagena y Cartagena es Luis Carlos López. Si el autor de Mi Villorio –con ese sentido del color, con ese conocimiento de la pluralidad humana, con esa noción de quietismo provinciano– hubiese escrito novela, sería nuestro más grande costumbrista”.