Siete días de luto para el maestro Fernando Botero en Medellín. Durante esos días en los que se recordó su legado, su cuerpo llegó para dar la última visita a su ciudad natal, a su departamento Antioquia, en la noche del lunes 25 de septiembre. Aterrizó en el municipio de Rionegro en un avión privado y pequeño, un Grand Caravan Cessna, firmado con su característica firma.
Al otro día de su llegada, llegó a las inmediaciones del Museo de Antioquia, lugar que fue su casa y que lo seguirá siendo para 189 de sus obras, que entregó como donación para el pueblo antioqueño. Llegó allí junto a sus tres hijos Fernando, Lina y Juan Carlos para una misa de bienvenida en el lugar que habitó tanto tiempo. Lea aquí: Medellín se prepara para abrir el Centro de Documentación Botero
Este jueves 28 de septiembre, alrededor de las 11:00 de la mañana inició la última ceremonia para el maestro Fernando Botero en Medellín, una misa en la Catedral Basílica Metropolitana. El artista llegó en el carro fúnebre, custodiado por cinco caballos que lo rodearon durante el recorrido y acompañado de sus tres hijos.
La misa es presidida por monseñor Mauricio Vélez, quien también convocó a la comunidad a la misa de bienvenida en el Museo de Antioquia. Lea aquí: Petro asiste a misa por el maestro Fernando Botero en Bogotá
“Un buen artista busca soluciones, un mal artista busca problemas. Estamos en una plaza donde usted puso la semilla de muchas, muchas soluciones. Maestro Botero, Jesús es un camino seguro para llegar al cielo. Usted fue un camino seguro para llegar al arte”, expresó el cura Mauricio Vélez en la misa de bienvenida.
Para darle el último adiós al maestro, la comunidad llenó la Catedral Basílica Metropolitana. Todos aplauden mientras reciben al maestro. En la ceremonia destacan algunos personajes como los exgobernadores de Antioquia Juan Gómez Martínez y Ramiro Valencia Cossio. Lea aquí: La agenda de la despedida del maestro Fernando Botero

También lo acompañan la pianista Teresita Gómez, Lucía González, ex comisionada de la Verdad; el artista Aníbal Gil, compañero de Botero en Italia. Estudiaron juntos en aquel país. Además de Ana Piedad Jaramillo, quien fue directora del Museo de Antioquia y ahora es directora de la Fiesta del Libro; María del Rosario Escobar, actual directora del Museo de Antioquia y Juan Luis Mejía, exrector de la Universidad Eafit.
Durante la ceremonia, Monseñor Mauricio Vélez entregó unas palabras finales, contundentes y de despedida para el maestro. Lea aquí: Embajadas abren libros de condolencias para el maestro Fernando Botero

“Fernando Botero fue un artista incansable que quiso morir pintando. Deja un pueblo entristecido”, expresó Monseñor. “... De él aprendimos qué son los sacrificios, la disciplina, las fantasías e ilusiones. Sus obras son hitos que enmarcan su existencia y a su muerte lo acompaña la plenitud de un deber cumplido”, agregó.

Además, expresó que el maestro Fernando Botero fue sensible al dolor humano y comprendió que se deben abrir los brazos para darle al otro la oportunidad de vivir al poner recursos artísticos y económicos al servicio de muchos, entre ellos, al pueblo antioqueño y colombiano. Lea aquí: El legado de Fernando Botero más allá de lo estético
“Pido a Dios que le premie la honestidad de su vida y la brillantez de su arte. Maestro Fernando Botero, pido a Dios que le dé respuesta a una de sus tantas preguntas. ¿Después de morir ya no se puede pintar? Que la respuesta sea inolvidable para usted y se le pueda permitir realizar la más incomparable de las obras que artista alguno soñaría pintar. La gloria de Dios en su trono en el cielo. Muere el pincel, no el maestro. Descanse en paz”, concluyó monseñor.
