Un cúmulo de hilos despeinados se acomodan como vectores dando la figura de una mujer. A juzgar por la posición de la silueta y haciendo conjeturas a priori, saltó de un clavado y se introdujo hasta la profundidad del mar, llegando a la oscuridad que solo contempla quien ha tocado fondo. Entró para abrazar lo que perdió y ya no recuerda cómo se siente tener, entró para experimentar cómo se diluye. Tan grande que no se puede tocar y te deja mojado, navegando en el limbo, como consecuencia por zambullirte.
‘Amar y otras adicciones’ es la selección de poemas de Carolina Pulido Ariza, a quien conocí por videollamada mientras almorzaba en Roma y yo tomaba el primer café del día en Cartagena. Me contó sobre su primer libro, ‘Trece’, publicado bajo el sello editorial Planeta. Gracias a su ópera prima recibió una mención de honor del Consulado de Roma en el Día Internacional del Migrante por enaltecer el nombre de Colombia en el exterior ¿quién diría que en su visita a Cartagena encontraría a la musa para su segundo libro? Lea también: Una mañana solitaria en el Parque Centenario
Carolina se hospedó en Cartagena en mayo de 2022. Tuvo que viajar porque su esposo tenía el Congreso de Cirugía Plástica SAPS. La primera parte de ese viaje se quedaron en un hotel en Bocagrande. Pronto se daría cuenta de que era demasiado aburrido para ella estar toda una semana allí, así que reservó una habitación en Selina, un hostal en Getsemaní para espíritus nómadas.
“Durante esa estadía vi un letrero en el ascensor que decía: “stay and play - community residence in Cartagena”. Era un programa en el que podías trabajar pocas horas y quedarte ahí gratis. Me gustó tanto la idea que lo tuve en cuenta para mi siguiente visita”, cuenta Pulido Ariza.


Pensó que la pondrían a administrar redes sociales o a sonreír durante horas en la recepción. Para sorpresa suya, le propusieron hacer una de las cosas que más ama: enseñar. Tenía que enseñarle inglés al staff.
“Era necesario viajar para recuperarme de una depresión fruto de uno de los peores duelos que tendría que atravesar, probablemente el más fuerte después de la muerte de mis padres, fue la muerte de mi yo, de la “Carolina exitosa” que me habitaba”, me contó en la reunión virtual.
Llegó a Cartagena con una maleta pequeña y el corazón roto. Ese día escribió en su diario: “La Fantástica, 2 de agosto de 2023. Buenos días vida: reportándome desde Cartagena, dormí deli y estoy dichosa... amo estar acá, es que no lo puedo creer, cada vez que veo donde estoy siento que es un sueño”.
Era como empezar de nuevo, como tener un lienzo en blanco donde podía pintar de los colores más brillantes esa nueva vida. Ahí todos la conocían como la teacher o la poeta, parecía el presagio de algo que estaba por iniciar.
La parte favorita de su rutina era al abrir los ojos: despertarse, ir a la terraza donde sus estudiantes la saludaban y le llevaban el primer tinto del restaurante. Caliente, clarito y sin azúcar, exactamente como le gusta. Le servían a ella antes que a cualquier otra persona, porque ella era la teacher. Se instalaba en su mesita, rodeada de plantas, mirando al mar, bailando de pie y soñando despierta que estaba en una de esas lanchas que partían del Muelle de la Bodeguita, rumbo a Isla Grande.
“Fui a un bautizo de buceo. Bajamos a 12 metros contra todo pronóstico y me sentí libre, pequeña ante la inmensidad del mar. Entendí cuán irrelevantes eran mis problemas. Me sentí valiente, tranquila, y esa calma me acompañó por las horas que siguieron a la inmersión”.
En otra de esas entradas de diario, Carolina escribió: “Definitivamente no hay nada como despertarse aquí viendo el mar, lo amo, es hipnotizante”.

Durante esos días escribió una gran parte de ‘Amar y otras adicciones’. Junto con el mar, la poesía volvió a salvarle la vida. Luego hizo otros escritos sobre Roma, París, Beirut, el Camino de Santiago de Compostela y el Pacífico panameño.
Una poeta que no cree en el amor
Según describe la autora, oriunda de Bogotá, su idea del amor fue evolucionando y ya no lo percibe con el mismo tinte que su alrededor lo pinta. Su discurso mezcla la crudeza y la realidad de una persona que perdió a sus padres, se enfrentó a la migración y tuvo varias decepciones amorosas, pero también con los recuerdos que conserva de aquellos momentos en que se enamoró con locura. Lea también: Voguing en Cartagena: la familia que se reúne por las tardes
“En este poemario decido dar vía libre a mis manos y explorar el tema del amor desde una óptica distinta: viendo el enamoramiento como una droga, una fuerte distracción, ese estado emocional intenso que se siente al inicio. Entre más fuerte quema, más efímero es. Una atracción fatal hacia otra persona, que genera fuertes síntomas fisiológicos, emocionales y cognitivos ¿Cuántas historias de amor se tejen casi exclusivamente en nuestras mentes? La capacidad de nuestra imaginación para crear una variedad de escenarios y excusas en torno a lo que nos interesa y resulta misterioso es asombrosa”, explica en las primeras páginas.
Esa voz en tu cabeza se vuelve tan insoportable que decides silenciarla bailando, comiendo, jugando, enamorándote una vez más, así sea de la persona equivocada”.
aMar y otras adicciones
Un proyecto con Isla Grande
En alianza con la Fundación Mejor Planeta, Carolina lidera la campaña SOS Emergencia Climática en Islas del Rosario, una iniciativa que busca recaudar $15 millones para implementar un sistema de protección costera híbrido que integra soluciones basadas en la naturaleza, como la instalación de medialunas en piedra sumergidas, con la reforestación intensiva de manglares. Lea también: Con poesía buscan la restauración de los corales en las Islas del Rosario
“He decidido devolverle un poco de lo que me ha dado el mar Caribe, donando el 100 % de las regalías de las ventas de mi libro a través de Amazon durante este año 2024 a la Fundación Mejor Planeta para la puesta en marcha de esta causa y liderar, desde mi saber hacer, esta campaña e invitar a cada vez más personas a sumarse”, sostiene Pulido Ariza, quien además es apneísta AIDA 4, y desea impulsar el activismo por los ecosistemas marinos.

