El destino de las obras literarias es impredecible. Diez años después de la muerte de Gabriel García Márquez (1927-2014), Netflix revela el tráiler oficial de la versión de la clásica novela del Premio Nobel colombiano, Cien años de soledad, que se estrenará el 11 de diciembre y cuya saga de siete generaciones de la familia Buendía ha sido resuelta en ocho capítulos, desde la génesis de la estirpe hasta el apocalipsis descrito en unos pergaminos y en la que un viento devastador borra a Macondo de la faz de la tierra. Lea: En video: ¿el tráiler de Cien años de soledad llenó las expectativas?
García Márquez se negó siempre a que la magia de su novela fuera vertida en la otra magia del cine o la televisión. La novela Cien años de soledad, traducida a más de cuarenta idiomas, superó en traducciones a la obra genial de Cervantes, y es una de las diez novelas más leídas en todo el planeta. García Márquez confiaba que el japonés Akira Kurosawa, era el único director de cine que podía asumir la aventura de llevar al cine ‘El otoño del patriarca’, la más experimental y poética de sus novelas; pero no se atrevía a aventurar quién pudiera medírsele a la magia de Cien años de soledad, en un mundo que a la hora de su muerte ya estaba sumergido en los delirios vertiginosos de las imágenes. En aquel octubre de 1990, en Japón, mientras pasaba el tifón Kyle, García Márquez se sentó seis horas a hablar de cine con Kurosawa. Ningún libro escapa a la tentación de ser llevado al teatro, cine y televisión. Desde los clásicos universales, la tragedia griega (Sófocles, Esquilo y Eurípides), y la tragedia inglesa contada por William Shakespeare: ‘Hamlet’, ‘El Rey Lear’, ‘Romeo y Julieta’, etc. Las novelas de Fiódor Dostoyevski, ‘Crimen y castigo’, ‘Los hermanos Karamazov’; las novelas de León Tolstói, ‘Ana Karenina’, ‘Guerra y Paz’, etc.
Muchos de los libros de los 66 libros que contiene La Biblia han sido llevados al cine: la vida de Jesucristo, Moisés, El Arca de Noé, la vida de Jacob, Adán y Eva, María Magdalena, la vida de los evangelistas, etc. La saga de la tradición árabe de ‘Las mil y una noches’, la genial historia de ‘El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha’, de Miguel de Cervantes Saavedra, tiene incontables versiones escénicas, fílmicas, pictóricas, musicales y sinfónicas. ¿Por qué no Cien años de soledad al cine?, se preguntan los cineastas desafiando el purismo de los novelistas que temen a que una versión televisiva o cinematográfica no tenga la excelsa calidad de una obra clásica.
Habrá que acostumbrarse a una y mil versiones televisivas y cinematográficas de Cien años de soledad, y cada versión asumirá sus riesgos creativos con la convicción de que el cine y la literatura no siempre es un matrimonio mal avenido, que los dos lenguajes son diferentes y únicos, y que el arte de las palabras y el arte de las imágenes pueden abrazarse, como cuando el río se mete en el mar, y el oleaje del río conservará en la mezcla su furiosa identidad, su ritmo interior y su matizada cadencia entre las olas. Lea: Así construyeron Macondo para Cien años de soledad, la serie de Netflix
Dos pasiones
La pasión de leer y la pasión de ver una versión cinematográfica son dos pasiones distintas. ¿Cómo ver en el cine a Remedios la Bella aferrada a las sábanas de Amaranta, volando en el cielo de Macondo a las cuatro de la tarde? Esa escena le costó una vida a García Márquez. Lograr que Remedios volara solo fue posible con los recursos sobrenaturales de la poesía, como quien asiste a un ventarrón en un patio en el Caribe donde todo vuela, desde las sábanas que están secándose al sol de las cuatro de la tarde, y hasta las mujeres que vuelan en las canciones, en los poemas y en las novelas. Susana San Juan, en la novela de Juan Rulfo, también vuela, como vuelan las alfombras en Las mil y una noches. Como vuela Dina Luz en la canción vallenata de Rafael Escalona, ‘La casa en el aire’, o ‘Ven conmigo’, el paseo poético de Luis Egurrola.

Mientras pasa el tifón
Las versiones fílmicas de novelas clásicas siempre generarán controversias, más aún, si se hace contra la voluntad de su autor. Muchos libros clásicos que conocemos hoy como “La metamorfosis” de Franz Kafka, son hijos de una traición. Kafka le pidió a su mejor amigo Max Brod que sus libros fueron quemados después de muerto. Su amigo Max Brod tuvo que traicionar la voluntad de su amigo para que la humanidad conociera los tesoros inéditos del escritor checo. García Márquez no deseaba que se publicara su novela ‘En agosto nos vemos’ y no deseó que Cien años de soledad se llevara al cine.

Los herederos del escritor colombiano tuvieron que traicionar la voluntad del escritor para que la humanidad conociera la novela póstuma. Y para que hoy podamos ver la versión fílmica de Cien años de soledad, la obra del genio literario de García Márquez. Mientras la serie se estrenará en 190 países del mundo, los lectores de todo el planeta siguen devorando la novela con la misma pasión del día en que se publicó en 1967. Los japoneses la leen como si se tratara de una novela en la que se pueden mirar como en un espejo cóncavo y convexo. Y así ocurre con todo el mundo. Sienten que Macondo es en verdad una aldea que está más viva que nunca, más allá de la realidad o la imaginación del escritor. Lea: Dua Lipa hechizada por Cien años de soledad; conozca los detalles
La novela le cambió la vida a García Márquez al escribirla y luego de publicarla. Ya su vida no fue la misma después de Cien años de soledad. Y también esa marca del destino le ocurrió a los lectores que no fueron los mismos después de leer la novela. No podemos aventurar nada con lo que aún no hemos visto, pero lo único cierto es que Macondo sigue desafiando a lectores, a cineastas y a creadores en general. Mientras el tifón pasaba aquel atardecer sobre el mar del Japón, García Márquez pensaba en los prodigios de hacer tangible la poesía en el cine. Y Kurosawa le contaba sus recursos poéticos como cineasta y el escritor, le compartía algunos secretos del arte de hacer volar a sus personajes en la novela. El viento erizaba las olas y el mundo parecía sucumbir bajo el viento bárbaro del tifón, el mismo viento oscuro y devastador que borró del mapa a Macondo, para que la estirpe de los Buendía no tuviera una segunda oportunidad sobre la tierra.
