El sonido del tambor en Palenque no es solo música: es historia, es resistencia, es identidad. Y eso lo sabe Franklin Hernández, músico palenquero y miembro de la agrupación Sexteto Tabalá, quien ha hecho de su casa un museo que honra la música tradicional palenquera y la transmite a las nuevas generaciones, quienes en cada golpe a los tambores aprenden la esencia de sus raíces y se conectan con sus ancestros.
Este un músico tradicional de 32 años que aprendió del oír y la curiosidad, es el mentor de esta nueva generación de músicos en el primer territorio libre de América, tras recorrer escenarios en Colombia y el mundo, decidió volver a su raíz para formar a la nueva generación. “Nadie me enseñó, pero yo no quería ser egoísta. Tenía que devolver lo aprendido”, dice. Con esa idea en mente nació, en 2019, Famia rí Tabalá, que en lengua palenquera significa “familia del tambor”.
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Semillas de cultura viva
Esta escuela ubicada en el corazón de este territorio reúne a 40 niños y niñas de entre 7 y 16 años, quienes aprenden a tocar el tambor, cantar lumbalú, bullerengue, bailar y comunicarse en lengua palenquera.
Cada clase es un puente entre pasado y presente: mayores de la comunidad comparten relatos, cantos y expresiones que han resistido siglos, recordando que la tradición oral es el corazón de la memoria palenquera. “Aquí no solo se aprende música, se aprende de dónde venimos y por qué seguimos aquí”, explica Franklin.
Esto como recordatorio de que el pueblo y la tradición palenquera sigue más viva que nunca desde lo más pequeños están empezando a preservarla y valorar su legado, sus raíces y la sangre africana que corre por sus venas.
El tambor que recorre caminos
Aunque funciona con recursos mínimos, la escuela ha llevado la cultura palenquera a diversos escenarios: el Festival Infantil de Bullerengue en María La Baja, encuentros en Puerto Colombia y Barranquilla, y el Festival de Tambores de Palenque, ha sido la tarima de exposición de este legado ancestral.
Cada presentación es un acto de reafirmación cultural: los niños suben al escenario no solo como intérpretes, sino como portadores de una herencia que narra resistencia, dignidad y comunidad.
Resistir con arte
Famia rí Tabalá no cuenta con financiamiento oficial. Los tambores, sillas y materiales son fruto de donaciones y solidaridad. El espacio es la casa de Franklin, donde cada tarde se mezclan voces, percusión y esperanza.“No nos frenamos por falta de recursos. Lo importante es que los niños tengan este lugar y que la cultura siga viva”, afirma.
Este proyecto cultural forma parte de la Red de Escuelas de la Corporación Cabildo, que articula procesos similares en La Boquilla, María La Baja, San Cristóbal, San Andrés y La Guajira.
En Palenque, esa red se traduce en un principio simple: la música es familia. “Todos los grupos somos hermanos”, expresa Franklin, recordando que la tradición crece cuando se comparte.
Legado y futuro de una tradición viva
El sueño es claro: que cada década surja una nueva generación de músicos palenqueros que preserven y proyecten al mundo su legado para que este no desaparezca, porque en un contexto donde la música tradicional enfrenta el riesgo del olvido, esta escuela, Famia rí Tabalá es una respuesta cultural y comunitaria. Siendo un recordatorio de que el patrimonio no está en vitrinas, sino en las manos, las voces y los pasos de quienes lo practican y protegen.