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Cultural

Libros, ideas y diálogos: el papel del Hay Festival 2026 en Cartagena

El Hay Festival como territorio de conversación cuenta con espacio para la democracia, la ciudadanía y el futuro en construcción.

Libros, ideas y diálogos: el papel del Hay Festival 2026 en Cartagena

En conversación con Andrés Mompontes, Carlos Vives hizo un recorrido a través de los sonidos del pasado, y cómo los primeros ritmos nos conectan con los primeros habitantes del planeta. // Luís Eduardo Herrán - El Universal

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En Cartagena, enero no es solo sinónimo de sol y murallas. Desde hace años, también es el mes en que la ciudad se convierte en un gran auditorio abierto donde escritores, periodistas, artistas y ciudadanos se sientan a pensar el presente. El Hay Festival vuelve a ocupar teatros, patios coloniales y universidades con una programación que desborda la literatura para tocar asuntos urgentes como la participación ciudadana y el lugar de América Latina en el mundo.

//Fotos: cortesía.
//Fotos: cortesía.

Para Paula Villegas, directora de arte y cultura de Grupo Sura (aliados del evento), el festival es, ante todo, un espacio para la conversación. Y esa palabra, conversar, aparece una y otra vez cuando habla de lo que significa acompañar este proyecto en distintos países de la región.

“Estamos convencidos de que la conversación es un lugar que como sociedad nos habilita espacios de reflexión, de identificar la opinión pública, de generar miradas propias a partir de otros puntos de vista”, explica. En tiempos de velocidad digital y aislamiento, insiste en la importancia de prácticas que parecen sencillas, pero que hoy son casi actos de resistencia cultural: reunirse en un auditorio, escuchar una voz, estar presentes.

El Hay Festival se despliega actualmente en México, Perú y Colombia, con extensiones en otros países de América Latina. Sin embargo, Villegas subraya que no se trata de repetir una fórmula idéntica en cada territorio. Hay preguntas que son regionales —la política, la crisis climática, los movimientos sociales—, pero el contexto local termina marcando la diferencia. Le recomendamos leer: Hay Festival 2026: Diego Luna en el evento inaugural cautivó a Cartagena

Hay Festival Cartagena de Indias

En Cartagena, por ejemplo, la programación reciente ha puesto el acento en los debates sobre ciudadanía y democracia. “Nos interesan las preguntas globales, pero también la realidad de los lugares donde está el festival. Aquí hay conversaciones que nos permiten analizar el presente que vivimos como país”, señala.

La experiencia colombiana no se limita a la ciudad amurallada. Medellín también ha sido sede de encuentros, como el Hay Forum, una versión más compacta del festival que combinó diálogos sobre industrias creativas con discusiones de alcance internacional. La idea, según Villegas, es que cada ciudad dialogue desde sus propias tensiones y posibilidades.

Uno de los desafíos permanentes para el festival —y para cualquier proyecto cultural— es ampliar sus públicos. Que no se quede únicamente entre lectores habituales o asistentes recurrentes, sino que logre convocar a quienes sienten que estos espacios no son para ellos.

“El reto es que personas que no necesariamente sean grandes lectoras se den cuenta de que, si asisten a estos encuentros, se nutren de ideas y conversaciones”, afirma.

En esa búsqueda por diversificar audiencias, el Hay Festival ha ampliado formatos y escenarios. Talleres para niños, clubes de lectura, encuentros con creadores de contenido, charlas abiertas en distintos puntos de la ciudad, el programa Hay Hoy orientado a públicos jóvenes, e incluso transmisiones virtuales que permiten seguir las conversaciones desde otros lugares.

Además, parte de la programación en Cartagena es de acceso gratuito para personas oriundas del departamento de Bolívar, una decisión que apunta a reforzar la relación entre el festival y su entorno inmediato.

Villegas insiste en que la relevancia del Hay no se explica solo por lo que ocurre durante unos días de enero. Después de dos décadas en Colombia, el evento se ha consolidado porque —dice— la cultura se construye en el tiempo, en la repetición de encuentros, en la memoria que dejan las palabras escuchadas. Lea: Los eventos gratis del Hay Festival para disfrutar en el Teatro Adolfo Mejía

“Imaginar el futuro es algo que se hace día a día. La manera como nos relacionamos con otros en la vida cultural es lo que realmente teje la memoria”, reflexiona. El festival, entonces, no es solo un paréntesis anual, sino parte de un proceso más largo.

En medio de un mundo marcado por la polarización y la inmediatez, Cartagena vuelve a abrir sus puertas a ese ejercicio pausado y colectivo de pensar juntos.

El Hay Festival regresa como un recordatorio de que la cultura no solo entretiene también incomoda, pregunta, conecta y deja sembradas ideas que continúan creciendo mucho después de que se apagan los micrófonos.

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