Cuando era niño iba con mi padre a ver los restos del santo Pedro Claver en su urna, en la nave central de la iglesia, y me parecía increíble que fueran los huesos de un sacerdote fallecido hacía más de tres siglos.
Claver nació en 1580 y murió en 1654. Cuando fue santificado como Patrono de los cartageneros, una parte de sus huesos se fue para Roma, al Vaticano. También eso me pareció algo sobrenatural. El museo de Claver conserva su cama austera, la más pequeña y sencilla que he visto en mi vida. Y sobre su cabecera un cruz sencilla de madera moldeada por las manos y las veleidades del viento, al pie del mar.
Cartagena que en siete años cumplirá 500 años de su fundación hispánica, es un museo viviente. Las balas de cañón de Francis Drake guardan las puertas de las casas coloniales, para que el viento imprudente no las cierre. En el Museo del Oro se conservan algunas de las piezas de los orfebres iluminados de la tribu de los Zenúes que deificaron al caimán, al jaguar y a la babilla.
En el Museo Naval del Caribe hay réplicas del Galeón San José hundido por buques ingleses, el 6 de junio de 1708, con un tesoro de 11 millones de pesos de la época, y sus restos fueron descubiertos tres siglos después, el 27 de noviembre de 2015. Entrar a ese museo es navegar en los mares del tiempo.
Lo mismo me ocurre cuando entro al Museo de Rafael Núñez, y veo las camas de Rafael Núñez y Soledad Román, el escritorio donde escribió cartas, columnas y documentos, y me tropiezo con los cabellos de los dos guardados como tesoros de la historia.
En el Museo de Arte Moderno de Cartagena recorro la colección fundante de 1958, y la colección de arte colombiano, y siento los trazos de Alejandro Obregón pintando uno de sus mejores cóndores con la mirada de oro vigilando las alturas, y el trazo de Cecilia Porras pintando sus ángeles levitantes de color naranja.
En el Museo Histórico de Cartagena me conmoví siendo niño viendo la horca de los condenados a muerte por herejía y la balanza en la que pesaban a las brujas, unas muchachas que cargaron la culpa de ser distintas a su tiempo, caminar diferente, taconeando en las calles de la época, moviendo las caderas y los hombros, y no todas eran legítimas brujas, sino curanderas conocedoras de plantas medicinales, y las condenaron como brujas como a Paula de Eguiluz.
El antiguo aljibe de la caballeriza es una piedra que llora. Allí amarraban y latigaban a los condenados. Todo lo anterior para invitarnos a recorrer los museos de Cartagena que estarán abiertos al público gratuitamente este domingo.

Museos con entrada libre este domingo
Durante la jornada, los asistentes podrán visitar los siguientes espacios museales:
• Museo Biográfico Madre Bernarda
• Museo Histórico de Cartagena
• Casa Museo Rafael Núñez
• Espacio Cultural Claustro de La Merced
• Casa Museo El Pozón
• Museo de Arte Moderno de Cartagena Enrique Grau
• Museo Un Momento de Fantasía – Museo de Muñecas y Carritos
• Museo del Oro Zenú
• Museo Naval del Caribe
• Museo Simankongo de Palenque
• Museo Etnoindustrial de Galerazamba
• Museo de la Memoria Viva – Islas del Rosario
• Yurbaco Museo
