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Cultural

El Mercado Cultural del Caribe: el lugar donde la memoria sigue sonando

El encuentro fortalece el talento del Caribe, abre oportunidades para nuevos artistas y preserva los saberes que enriquecen la región.

El Mercado Cultural del Caribe: el lugar donde la memoria sigue sonando

Durante años, este encuentro ha buscado abrir caminos para los artistas de la región, formar nuevas generaciones y preservar los saberes que hacen del Caribe colombiano un territorio diverso.//Foto tomada: María Cristina Salas

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María Salas, Yasary Berrio y Paula Guerrero recorrieron la historia del Mercado Cultural del Caribe a través de una conversación con su fundador y director, Rafael Ramos Caraballo, quien compartió los orígenes de esta iniciativa, los retos que ha enfrentado y su propósito de mantener viva la cultura de la región

En la orilla de las playas de La Boquilla se encuentra la Escuela de Tambores, un lugar donde la música se mezcla con las voces y el ruido de los niños que se reúnen allí. En este territorio nació también parte de la historia del Mercado Cultural del Caribe, un encuentro que se ha convertido en una plataforma de formación, circulación y memoria viva.

Al llegar a la entrevista con Rafael Ramos, director y fundador del Mercado, se entiende que un evento cultural puede convertirse en una parte esencial de la vida artística del Caribe. Músico y gestor cultural, Ramos cuenta con tranquilidad la historia de un proyecto que nació en 2008 con una motivación sencilla: brindar oportunidades reales a los artistas de la región.

Su interés inicial era lograr que la música del Caribe pudiera circular en festivales nacionales e internacionales.Había talento, pero faltaban herramientas y espacios, recuerda.

Con el paso de los años entendieron que no bastaba con reunir a los artistas; también era necesario formarlos. Así nació el Laboratorio de Economía Creativa, un espacio en el que las agrupaciones reciben herramientas para desenvolverse dentro de la industria, desde la creación de portafolios hasta la manera de relacionarse con programadores.

El Mercado se organiza en diferentes franjas. Está la académica, apoyada por la Universidad Tecnológica de Bolívar, con talleres, conversatorios y mesas de trabajo; los showcases, donde músicos seleccionados presentan sus propuestas ante programadores, y la rueda de negocios, que reúne a artistas, gestores, productores y festivales en busca de alianzas.

En la orilla de las playas de La Boquilla se encuentra la Escuela de Tambores, un lugar donde la música se mezcla con las voces y el ruido de los niños que se reúnen allí.// Foto tomada : Paula Guerrero
En la orilla de las playas de La Boquilla se encuentra la Escuela de Tambores, un lugar donde la música se mezcla con las voces y el ruido de los niños que se reúnen allí.// Foto tomada : Paula Guerrero

¿Por qué mantener viva la memoria del Caribe a través de la cultura?

Una de las áreas que Rafael considera más valiosas es el Encuentro de Saberes, espacio que integra comunidades campesinas, indígenas y afro y reconoce sus aportes a la cultura del Caribe. La danza también ha tenido presencia en el Mercado, aunque no estuvo incluida en la programación de la edición de 2025.

El impacto, según Ramos, también está en la circulación de artistas. Agrupaciones como Basurto All Stars y Systema Solar pasaron por el Mercado durante sus primeras etapas y posteriormente alcanzaron reconocimiento internacional. Para él, uno de los principales logros ha sido que muchos músicos aprendieran a profesionalizar su trabajo.Antes había talento, pero no estructura. Ahora más artistas saben cómo presentarse ante la industria, explica.

El camino, sin embargo, no ha sido sencillo. Ramos recuerda que en 2007 todavía era poco común hablar de industrias creativas y que la palabra mercado dentro de la cultura generaba cierta incomodidad. Había que demostrar que el arte no solo es expresión, sino también trabajo, afirma.

En ese proceso, el voluntariado ha sido fundamental. Personas como Irene Criollo, Bernardo Caro, Adriana Sabogal, Gina Ruz y Alberto Abello ayudaron a construir las primeras ediciones. Hoy, más de 25 personas, en su mayoría jóvenes, continúan apoyando el proyecto.

La historia de Rafael también está atravesada por la música. Su padre tocaba acordeón y guitarra, mientras su abuela, nacida en los Montes de María, participaba en ruedas de bullerengue. Después de estudiar música en Bogotá y realizar giras durante más de quince años junto a agrupaciones tradicionales, regresó a Cartagena para formar nuevos artistas y fortalecer la cultura.

El proyecto, además, se convirtió en un asunto familiar. Su corporación Cabildo reúne a sus hijos y otros parientes que decidieron participar por gusto y afinidad, mientras que el Mercado ha construido una familia extendida de personas dentro y fuera del país que trabajan voluntariamente por la iniciativa.

Cuando se le pregunta qué significa el Mercado Cultural del Caribe para él, responde sin pensarlo demasiado: Ha sido mi forma de aportar a la región.

Para Ramos, cada nueva edición representa un logro, especialmente en medio de la inestabilidad económica que atraviesa la cultura en Colombia.Cada nueva edición es una confirmación de que vale la pena insistir

El Mercado Cultural del Caribe ha sido reconocido como uno de los primeros mercados culturales del país y forma parte de redes nacionales e internacionales. Sin embargo, su director considera que todavía existen discusiones pendientes sobre el valor de la cultura y los apoyos necesarios para las expresiones artísticas locales.

Por eso, el Mercado continúa: como un espacio donde los artistas encuentran caminos, las comunidades comparten sus saberes y Cartagena se reconoce como un territorio diverso. Una iniciativa que, año tras año, insiste en una misma convicción: “La memoria del Caribe debe estar viva”.

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