El Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (FICCI) reúne cada año a lo más selecto de la industria cinematográfica. Fundado en 1959 por la visión del empresario Víctor Nieto Núñez, este espacio cultural y visualmente artístico que se realiza en el Centro Histórico y algunas comunidades periféricas finalizó su edición número 62 el pasado lunes 27 de marzo.
La amalgama de películas internacionales e independientes exquisitas y una lista de estrenos exclusivos de películas colombianas abren paso a una experiencia enriquecedora para el consumidor y amante del séptimo arte de cualquier rincón del mundo. (Le puede interesar: Ficci 2023: las figuras del cine internacional que participan)
Aunque es un festival al que asisten miles de personas cada año, surgen interrogantes sobre el sentido de pertenencia que tiene el cartagenero de a pie frente a este importante evento.
Consultamos varios puntos de vista frente a una discusión que sigue latente y que debe ser objeto de estudio en una ciudad que se “vende” al turismo por este tipo de festivales. (Le puede interesar: La película con talento cartagenero que se presentó en el FICCI 2023)
Ricardo Chica Geliz, investigador y docente del programa de Comunicación Social de la Universidad de Cartagena, hizo referencia a lo que puede conllevar la realización de un festival como el FICCI.

El experto en estudios cinematográficos trajo a colación la historia de la ciudad en 1960 y finales de los ochenta. “El rol de los cineclubistas locales y nacionales fue fundamental en la apropiación de la oferta fílmica del festival en la ciudad”, manifiesta el investigador.
Sin embargo, en los años noventas, tenemos a gestores culturales como Jorge García Usta, quien fue uno de los propulsores de “Cine a los Barrios”, lo que constituye, hasta el día de hoy en una de las secciones más importantes del festival de cine”, contó. (Le puede interesar: Ficci 2023: Encuentro de Comisiones Fílmicas de Colombia y Clúster audiovisual).
Para el investigador, la necesidad de que exista una apropiación de la ciudadanía por este festival es un tema complejo que tiene que ver con muchos aspectos, pero, en especial, con los siguientes: “uno, la falta de plata, pues, la cultura es cara; y dos, la falta de formación, pues, el conocimiento previo es fundamental para poder apreciar y valorar todo el proceso complejo que es el cine como arte, entretenimiento, economía, tecnología y política”, aseveró Chica.
