Cultural


Dalmiro Lora, la luz más allá de la lluvia

Expone, en la Galería Santo Domingo D’Arte, el artista Dalmiro Lora. Se trata de una serie de pinturas sobre Cartagena y su paisaje humano bajo el sol.

GUSTAVO TATIS GUERRA

18 de agosto de 2021 09:26 AM

Dalmiro Lora está al pie de los colores, como un cazador que espera un zarpazo de luz para atrapar la sombra. Su vigilia tiene noches remotas, al punto que no se recuerda de otro modo en este mundo sino pintando, tensando un lienzo crudo para descubrir un horizonte, retratando o convirtiendo una mancha de color en una forma del tiempo.

Formó parte de esa generación de amigos que inventaron una revista que era el nombre de un poema de Luis Carlos López: En tono menor. Con ese secreto desparpajo de su generación, lo menor se volvió mayúsculo. Dibujó las páginas y la portada de aquella revista que circuló como una íntima declaración clandestina de la esperanza de jóvenes narradores, poetas y ensayistas, entre 1979 y 1984.

Allí se reveló una huella colectiva de ciudad y se hizo público un deseo de creación artística, un criterio social y político, una visión de mundo, y un germen dinamizador de las artes y las letras. De esa generación surgió Jorge García Usta, que era el capitán del barco. Y con él, estaban Alfonso Múnera Cavadía, que empezó siendo un ensayista y un devoto lector de poesía y literatura, hasta erigirse en un historiador de consulta regional, nacional e internacional. De allí salió Pedro Badrán, cuando empezaba a escribir cuentos montunos de una belleza magangueleña, como aquel cuento La tierra que nos rodea, tan cercano al tono de Juan Rulfo en su cuento Es que somos muy pobres. Y más tarde, lo vimos convertirse en uno de los mejores cuentistas y novelistas de Colombia, con esa primera novela breve premiada El día de la mudanza (2000) y su novela histórica sobre La pasión de Policarpa (2009). Allí confluyeron poetas como Pedro Blas Julio Romero, que ya había sido reconocido en 1971 como un gran poeta con su libro Las cartas del soldado desconocido, publicado por Jaime Jaramillo Escobar, el gran poeta del Nadaísmo. Por las páginas de la revista pasó una generación de escritores, y siempre las portadas y los artículos fueron ilustrados por Dalmiro Lora.

Las obras que exhibe Dalmiro Lora en la Galería Santo Domingo D’Arte son paisajes humanos que enfatizan la luz y el color en Cartagena”.

Luis Carlos Martínez, curador.

La obra de Dalmiro

Desde el instante en que lo conocimos vimos que pintaba a Cartagena desde diversos planos, con las imágenes tutelares del ser humano callejero, el transeúnte, el pasajero y el hombre de las plazas y las esquinas. Pero, además, descubrimos que se interesaba por captar la figura humana, masculina y femenina en contextos urbanos y en oficios tradicionales diversos. A veces, eran las mujeres vendedores de pescados. A veces, eran las mujeres que iban con sombrillas de colores bajo el sol o paraguas oscuros bajo los pianos sonoros de la lluvia. Otras veces, eran los beisbolistas. Los pasajeros de los buses, la gente agolpada en los mercados o en los espacios públicos. La soledad en los parques o en las arcadas. La sutil sensualidad de los cuerpos en reposo o la cruda ferocidad de los cuerpos en los diamantes geométricos de la pelota caliente. También descubrimos que pintaba sobre telas, cartones, papeles, en todo lo que encontraba y reciclaba para perpetuarlo en forma y belleza. Su predilección eran también las técnicas mixtas, la exploración de las texturas, los cadáveres exquisitos, qué nombre para una curiosidad creativa: juntar tiritas de tela o fragmentos pintados sobre lienzos minúsculos para conformar sobre el lienzo un mundo con unidad y armonía.

Su rica y versátil personalidad se expresa en lienzos de medianos y grandes formatos, inicialmente al óleo y luego, en acrílico. Dalmiro ha sido formador de varias generaciones de pintores en la ciudad, con un magisterio que salió de las aulas a las barriadas. Ha sido discreto, casi con la misma vocación invisible con que escribe sus poemas.

El color amarillo está presente en estos acrílicos del artista cartagenero Dalmiro Lora, que fija su mirada en el entorno de su ciudad y sus habitantes.

Epílogo

Cartagena aparece siempre en sus pinturas como una perspectiva en primer plano o al fondo, detrás de una ventana. En el rostro de sus criaturas, como en un espejo, late el alma de la ciudad. Son relámpagos de luz bajo la lluvia.

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